Temas del día:

La "Jabonería de Vieytes" y la energía atómica

Argentina es uno de los pocos países en desarrollo que supo alcanzar un lugar destacado en el campo nuclear a nivel internacional. Hugo Roberto Martín.

18 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Hugo Roberto Martin *
La "Jabonería de Vieytes" y la energía atómica

Argentina es uno de los pocos países en desarrollo que supo alcanzar un lugar destacado en el campo nuclear a nivel internacional.

Habiendo transcurrido 60 años desde que el país decidió incursionar en la energía atómica, hoy es posible afirmar que este resultado no es fortuito. Los logros obtenidos fueron consecuencia de una política que se caracterizó, entre otros, por dos objetivos que ya estaban presentes en la Revolución de Mayo de 1810: la búsqueda de la soberanía, en este caso particular para las decisiones en política científica y tecnológica, y el de alcanzar la autonomía, mediante la adquisición de la capacidad para llevar adelante proyectos nucleares con recursos propios.

Una señal. Sin duda que esto no es una casualidad, ya que aquel histórico paso emancipador incluía también la ciencia y la tecnología que los argentinos querían para sí mismos. Lo que sí es casual fue un hecho que, bajo una mirada intencionada, podría considerarse una señal.

Los patriotas más radicalizados, los que proponían la ruptura total con la corona española, obligados a conspirar en la clandestinidad, lo hacían en el local de una pequeña industria. En ella, elementales principios de ciencia y tecnología contribuían ya por entonces a resolver las necesidades de la población. Se trataba de la llamada "Jabonería de Vieytes".

En el ambiente que por estos días invita a repensar los caminos del desarrollo nacional después de dos siglos, una mirada hacia el pasado de las actividades atómicas nacionales permite apreciar lo acertado de haber continuado, muchos años después, aquellos objetivos patrióticos originarios para la política nuclear. Bajo la conducción de la institución responsable en el país -Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea)-, se levantaron numerosas instalaciones, distribuidas a lo largo y ancho del territorio nacional, las que hoy trabajan en beneficio de la sociedad.

La reflexión. Con la creación de la Cnea en 1950 comenzó la formación de recursos humanos calificados bajo la premisa de lograr la autonomía nacional en las decisiones científicas y tecnológicas. También el objetivo de alcanzar la soberanía política comenzó en el campo jurídico, al sentarse las bases de un cuerpo normativo propio sobre seguridad radiológica y nuclear, el cual fue sancionado en 1958.

Poco después, cuando se hizo el estudio de factibilidad para la instalación de la Central Nuclear Atucha I, fue evidente la conveniencia de haber alcanzado la soberanía política en las decisiones, al elegir la línea de uranio natural como combustible y agua pesada como moderador, cuando prácticamente en todo el mundo se usaba mayoritariamente otras tecnologías.

Mientras tanto, para no perder la reducida autosuficiencia alcanzada, dos años antes se había realizado otro concurso de ofertas para la Central Nuclear Embalse. Su construcción mostró un sustancial aumento de la participación nacional cuando se conectó a la red eléctrica nacional en 1983. Poco antes se habían firmado los contratos para la provisión de los suministros y servicios, pero en este caso ya sólo para los de origen importado, para la Central Nuclear Atucha II, que se espera que entre en operación comercial a fines de 2011.

En la década de 1990, bajo la influencia del "Consenso de Washington", con su postulado de reducción del papel del Estado en las actividades productivas, se inició un proceso político inédito en la actividad nuclear argentina. Caracterizado por el abandono de los objetivos originales, el resultado final mostraría el desmantelamiento de las principales capacidades autónomas conformadas durante 40 años.

La reactivación. Actualmente, se está produciendo un nuevo interés por la energía nuclear en todo el mundo. En forma consecuente con ese marco global, Argentina anunció en 2006 un programa para la Reactivación de las Actividades Nucleares Nacionales, el que consiste, básicamente, en el restablecimiento de actividades discontinuadas durante una década, la puesta en servicio de la Central Nuclear Atucha II, la reanudación de las producciones de agua pesada, de minerales nucleares, de servicios de enriquecimiento de uranio, la definición de la próxima central nuclear y el desarrollo del prototipo del reactor Carem, de diseño argentino.

Si bien el desarrollo nuclear argentino tuvo lugar mucho tiempo después de la instauración del Primer Gobierno Patrio, esta mirada de los hechos y las circunstancias que lo rodearon en el pasado constituyen claramente una acción política de valoración de aquellos objetivos originarios.

Reflexionar en estos términos puede brindar enseñanzas que contribuyan a reafirmar la orientación futura de las acciones en el campo nuclear, ya que muestran que ni en ciencia y tecnología Argentina merece ser hoy una colonia.* Responsable de Relaciones Institucionales de la Regional Córdoba de la Cnea