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La importancia del dominio propio

Todos los días nos enteramos de hechos delictivos violentos, y en muchos casos contra familias indefensas, cuando no contra débiles ancianos. Daniel Annone.

27 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Daniel Annone ( Pastor evangélico. Miembro del Comité Interreligioso por la Paz, Comipaz)
La importancia del dominio propio

La violencia es uno de los mayores males de la humanidad hoy. Lo vemos en el mundo entero, donde todo se pretende solucionar con el uso de la fuerza.

La Franja de Gaza es un penoso ejemplo. Atentados, acciones violentas, ataques indiscriminados, misiles, bombas y muchísimos inocentes que pagan las consecuencias de tanta locura.

Los servicios informativos locales, nacionales e internacionales muestran muchísima violencia verbal que denigra, destruye y presenta al distinto, al otro, como un enemigo al que hay que eliminar.

Violencia y justicia. Reclamos justos se transforman muchas veces en hechos muy violentos, con piquetes agresivos, cierre de puentes y calles que impiden y quitan libertad a quienes no participan.

Es muy justo que un obrero desee obtener mayores beneficios para él y su familia, pero como en el caso del transporte, el perjudicado es el público que paga las consecuencias de los violentos reclamos.

Todos los días nos enteramos de hechos delictivos violentos y en muchos casos contra familias indefensas, cuando no contra débiles ancianos.

Muchachos que viven al margen de la sociedad y la convivencia, sin contención familiar, generalmente drogados, sacados de sí mismos, se desquitan con los mas débiles. Es una violencia que repugna.

En los últimos tiempos preocupa tanta violencia familiar. Muchos crímenes matrimoniales seguidos a veces de suicidios. Familias enteras destruidas por la violencia doméstica y niños desamparados.

Y a ello debemos agregar la más lamentable violencia contra los inocentes niños por nacer porque tratan de reivindicar el crimen del aborto, que es una equivocada y falsa opción para las conductas irresponsables.

Debilidad e impotencia. La violencia es tan antigua como la misma humanidad. Caín, según el relato bíblico, es el padre de la violencia. Desde entonces está grabada en los genes de toda la humanidad.

¿Qué muestra la violencia? Quien la ejerce para lograr sus objetivos está mostrando su debilidad e impotencia.

No es fuerte el violento porque el verdaderamente fuerte es el que se puede dominar a sí mismo.

El débil grita y trata de imponerse con violencia porque conoce su miserable debilidad. Muchos cuando se sienten perdidos se ponen violentos.

En el libro de Proverbios, La Biblia dice: “Mejor es el que domina su espíritu que el conquistador de una ciudad”. Prov. 16:32. y advierte en el Cap. 15:1: “La palabra áspera hace subir el furor”.

El gran apóstol San Pablo, hombre enérgico y fuerte que extendió como ningún otro el Evangelio por el mundo entero de su tiempo, escribió: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, es lo que hago. Veo en mis miembros una ley que me lleva cautivo a la ley del pecado, miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Romanos 7:14 al 25.

Pero luego agregó: “Somos más que vencedores, por medio de Jesucristo, aquel que nos amó y murió en la cruz en nuestro lugar”. Capítulo 8:37.

Los cristianos sabemos que encontramos en Jesucristo salvación y poder para vivir en victoria diaria y que es alcanzar el verdadero dominio propio.