La imaginación creadora
El despliegue de las capacidades creadoras tiene que ver con las condiciones particulares pedagógicas que promueven u obturan nuestra imaginación.
Los grandes pensadores, las más importantes teorías en los diversos campos de las ciencias sociales y también en las ciencias de la naturaleza, los más importantes descubrimientos y construcciones científico-tecnológicos han estado atravesados por la imaginación como uno de los factores principales que posibilitan la creatividad en la producción de conocimientos. Todos nuestros pensamientos, teorías y prácticas, todas nuestras acciones individuales y sociales, están atravesados por un imaginario que anticipa los probables cursos de desarrollo de nuestras vidas e incide en la construcción de nuestras realidades.La noción de lo imaginario ha sido tratada profusamente en el campo del arte, pero es una problemática que se expande por toda nuestra vida personal y social.Es fuente de creación de nuevos escenarios inexistentes que se representan como probables sólo desde nuestra imaginación. Sin ello, no habría cambios ni progreso.El despliegue de las capacidades creadoras tiene que ver con las condiciones particulares pedagógicas que promueven u obturan nuestra imaginación.No obstante, si bien nuestro imaginario personal y social está condicionado, no queda atrapado de modo fatal en esas condiciones, sino que puede desarrollarse en condiciones adversas. Es más, a veces ciertas condiciones adversas terminan estimulando la imaginación. Pero desde la perspectiva pedagógica, uno de los nudos principales es construir esas condiciones particulares de posibilidad que estimulen la imaginación. Por cierto, el formato escolar tradicional de la modernidad en la escuela autoritaria tiende a bloquear nuestra imaginación, a someternos de modo pasivo al orden hegemónico vigente. Sin embargo, lo imaginario no queda obturado para siempre: se aloja en otro lado, excluido pero no por ello eliminado, relegado en el inconsciente; es decir, en nuestras fuerzas pulsionales, como deseos reprimidos. Lo reprimido puede ser recuperado mediante adecuados dispositivos pedagógicos institucionales.Estos procesos deben estar orientados a promover los deseos y la autonomía de los sujetos, mediante la construcción de nuevas condiciones de posibilidad para el desarrollo de la imaginación, la cual es uno de los motores principales de esa autonomía.Si bien se construyen imágenes "inventadas", que representan algo que no es real, en la mayoría de los casos nuestro imaginario tiene que ver con los hechos, o con una sucesión de hechos, o con procesos o, mejor, con una época histórica. Sin embargo, este condicionamiento no es absoluto y la imaginación "escapa" muchas veces de su "época histórica", configurándose en la raíz para pensar "nuevas épocas y escenarios".Se anticipan nuevos escenarios aún no existentes, que luego se van especificando y concretando como reales. Es en estos casos cuando la imaginación opera como motor de la construcción activa de nuevas instituciones, que nosotros mismos formamos y que muchas veces se instituyen luego de maneras rígidas y obturan las capacidades de imaginar nuevas formas de vivir.
Proyecto de vida
La imaginación da sentido a nuestras vidas en su doble acepción: como fundamento y significado, por un lado, y como dirección, por otro, pues anticipa el porvenir, es decir, lo que está por venir, al marcar los diferentes caminos que podemos transitar.
De manera que podríamos afirmar, como hipótesis, que una vida sin imaginación tiene poco sentido. Es una vida sin sueños, sin anticipación de lo que está porvenir.
En definitiva, sin proyecto.
Obturar la imaginación, bloquearla, es comenzar a perder el sentido de la vida. Y son esos sueños, esa imaginación, las llaves que abren las puertas a los pequeños y grandes proyectos, no para “escapar” o evadirse de la realidad, sino para transformarla, superarnos y crecer como personas.
En este sentido, Sigmund Freud, en
El malestar en la cultura
, sostiene: “Las misteriosas tendencias (...) a la obsesión de repetición (
Wiederblungszwang
) (...) que reproducen sucesos del pasado que no traen consigo posibilidad ninguna de placer (...), como si (...) la experiencia de displacer no hubiera servido de nada... Las personas dan la impresión de un destino que las persigue, de una fuerza demoníaca que rige sus vidas (que ‘nos’ actúan, que actúan por nosotros, de una manera que no podemos controlar y al mismo tiempo parecen des-responsabilizarnos de nuestros propios actos)... Sin embargo podemos comprender ese destino como preparado en su mayor parte por la persona misma. Vemos hombres (con su imaginación obturada) que parecen destinados a autosabotearse y a saborear todas las amarguras de la ingratitud (...), en la que toda amistad termina por la traición del amigo, que elevan sobre sí mismos como autoridad a otra persona. Es un perpetuo retorno de lo mismo que parece ser una conducta activa del sujeto... que se manifiesta en la repetición de los mismos actos, una y otra vez...”.
La combinación de nuevas ideas, representaciones, sensaciones y emociones es posible en virtud de nuestra imaginación, que hace posible el conocimiento, superando a la memoria y a la mera reproducción-copia, e incluso marcando los posibles caminos a seguir.

