La electricidad y el cuidado de la salud
Con una política energética seria estaremos salvando vidas y resolviendo problemas de salud pública. Carla Sandra Carta.
La falta de previsión del Gobierno provincial es realmente asombrosa. Una situación climática esperada y conocida se transforma en la excusa perfecta para justificar lo injustificable: la falta de electricidad. De acuerdo con la explicación dada en enero de este año, estaba producida por el aumento desmedido del consumo por la ola de calor. Se suponía que con la inauguración de la nueva Central Bicentenario, de Pilar, eso sería un recuerdo, ya que el Gobierno provincial estaba "invirtiendo en soluciones".
La sorpresa llegó en el mes más crudo del invierno, con temperaturas bajo cero, cuando el sistema eléctrico colapsó. Y fue por la misma causa que en el verano: el sobreconsumo. ¿No era que eso formaba parte de la historia y ya no ocurriría? ¿Qué esperaremos, entonces, para el verano? Los artefactos para climatizar son eléctricos y no como sucede ahora, donde si alguien tiene gas natural, posiblemente no use la red eléctrica para calefaccionar su hogar.
Ni hablar de las conexiones para extender la red eléctrica que son necesarias para disminuir los ganchos clandestinos, que tantos inconvenientes y accidentes producen.
Muertes evitables. Aún más alarmante resulta el número de personas que murieron por el veneno de los pobres, el monóxido de carbono. Todos son accidentes fatales relacionados con la pobreza y los niños, que son los más vulnerables cuando se usan braceros para calefaccionar la indigencia.
La estadística se ensombrece todavía más si consideramos los incendios y las víctimas fatales provocados por estos. ¿Cómo llegamos a considerar accidentes a muertes que son evitables, sólo por no tener un poco de organización y previsión?
¿Cómo se van a calefaccionar esos hogares en los que viven unos 14 millones de pobres en nuestro país, de los cuales cinco millones son indigentes? ¿Cómo lo harán en nuestra provincia si no hay electricidad para colocar una estufa, si las garrafas no se consiguen, ni las de los pobres ni las otras? Agreguemos que hay muchas zonas de nuestra provincia que no tienen gas natural.
El número de muertos por intoxicación con monóxido de carbono es un problema real para la salud pública, ya que son muertes evitables, a las cuales el ministro de Salud, Oscar González, debería prestar atención y actuar, para evitar que se produzcan. Al respecto, no escuchamos una sola palabra. Recién después de muchos reclamos, el ministro de Acción Social, Juan Carlos Massei, respondió anunciando que el Gobierno provincial comprará 80 mil garrafas, que las subsidiará. !Qué bien! Nos parece una respuesta correcta, pero tardía e insuficiente.
Es de esperar que en una región mediterránea, con clima templado continental, con estación seca, con inviernos rigurosos y veranos calurosos, lo atípico sea un clima tropical. ¿Cómo no prever que en invierno hace frío y en verano calor? Esto demuestra que no se ocupan debidamente de las necesidades quienes tienen la máxima responsabilidad en la Provincia y se gasta una fortuna en marketing mentiroso para engañar a incautos. Porque a los que sufrimos algunas de estas imprevisiones, nos generan bronca e impotencia, más aún si se es pobre.
Con una política energética seria y no una cadena de mentiras, estaremos salvando vidas, resolviendo problemas de salud pública como intoxicaciones, siniestros por incendios y enfermedades respiratorias más graves en hogares más humildes. Se generará, a la vez, seguridad en la producción, que necesita distintas fuentes de energía para funcionar.
*Secretaria de Salud del Comité Provincial de la UCR

