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La crisis es fundamentalmente de tipo moral

Preocupa la ausencia de un proceso superador. Luis Esterlizi.

27 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Luis Esterlizi*
La crisis es fundamentalmente de tipo moral

Los conflictos suscitados entre los poderes del Estado son un llamado de atención que alerta sobre situaciones límites que pueden darse, según los desplantes de una dirigencia que se ha aclimatado a las prácticas hedonistas que suelen atrapar a quienes se olvidan o reniegan del espíritu de servicio cuando ocupan un cargo público.

Esto se debe a que, en este último cuarto de siglo, mientras amplios sectores de la población padecieron sus aberraciones, la clase dirigente se fue acostumbrando a los enfrentamientos estériles, al uso autocrático y elitista de los cargos públicos, como práctica de un acentuado individualismo; al desinterés por resolver las tesis fundamentales y estratégicas del país y, por consiguiente, a un status quo que sigue impidiendo el crecimiento y desarrollo con justicia y equidad.

Los conflictos desatados no se deben a cuestiones de fondo; son de forma, con la intención de discutir y pelear por espacios de poder. Pero más allá de progresismo, de izquierdas y derechas, no existen diferencias extraordinarias entre ellos. Sólo dos ejemplos:

Pago de deuda externa con reservas nacionales. En lo esencial, casi todos están de acuerdo en pagarla con los ahorros de los argentinos, aunque algunos tratan de que una parte de esos fondos también sirva para deudas internas, pero no las que se tienen con millones de compatriotas que siguen excluidos de las condiciones de vida digna, sino para cubrir los baches y aliviar el déficit de varias provincias debido a los desmanejos en sus administraciones. A diferencia de Ecuador, a la mayoría de los actores políticos argentinos los une la falta de ética y de defensa de los intereses nacionales, ya que nunca les preocupó el estudio y la verificación de la legitimidad de la deuda que viene del gobierno de facto y de la dilapidación que prohijaron algunos gobiernos democráticos.

Coparticipación Federal. Cómo será la desesperación de muchas administraciones, que se olvidan del calvario que aqueja a los que trabajan y producen por falta no sólo de políticas proactivas, sino por la existencia de tributos y alícuotas, como el Impuesto al Cheque, que afectan a las pequeñas y medianas empresas, como también el IVA sobre los sectores de menores recursos y consumidores.

Las decisiones que se pueden llegar a tomar con la nueva composición del Congreso no se asentarían en criterios reparadores y promotores del trabajo y la producción y el consumo, propendiendo a la supresión de esa inequidades. Lo que se busca es disputar al poder central los porcentajes de lo que se recauda, para aliviar la situación crítica de muchas "cajas" provinciales.

Presente y futuro. Aunque no se puedan cifrar muchas esperanzas en un cambio radical de la política actual, es de esperar que la realidad obligue a ir perfilando un quiebre en su exposición, para avanzar por encima de la deteriorada calidad institucional y las representatividades falseadas que persisten de modo concomitante con los desbarajustes políticos.

En el futuro, la situación más preocupante no está en la posible desventura de un modelo que tiende a desaparecer por su propia incapacidad para contener el presente, sino en la ausencia de un proceso superador asentado en el recupero del rol de las instituciones y de la ética y la moral en la clase dirigente, para definir un rumbo cierto y un modelo de sociedad con mayor justicia y equidad, bajo el signo de la unidad nacional, sin discriminaciones de clases sociales, credos religiosos, colores partidarios o inocuos ideologismos.

*Socio Foro Productivo Zona Norte