La confianza y la justicia
Sin justicia no puede haber confianza y una falta puede significar no sólo la pérdida de la confianza. Patricio Watson.
Sabiendo que nada nuevo hay bajo el sol, buscando las razones de los éxitos y fracasos de países en apariencia similares, sólo nos queda tratar de encontrarlas en las verdaderas diferencias que se ocultan en la similitud. El fracaso de las políticas que los últimos gobiernos vienen aplicando en nuestro país, en materia económica y social, se entiende porque no dejan de ser voluntarismo y expresiones de deseo que nos aíslan y alejan de los verdaderos objetivos. Muy poco han logrado y el retroceso no encuentra fin. Retrocedimos en educación, en justicia, y crecimos en inequidades, concentración y centralismo; y esto, inevitablemente, nos lleva a la colisión. Lo peor es que, cuando nos estrellemos, como venimos en reversa, lo haremos de espalda y nunca sabremos contra qué chocamos.Tratando al menos de ver el futuro, observamos que aquellos países que se nos alejan lentamente lo hacen por su estancamiento; en cambio, los que se apartan, es porque recorren direcciones opuestas. Ahí están los ejemplos a seguir para no persistir en nuestros continuos y caprichosos experimentos que, con movimientos pendulares, nos llevaron de fracaso en fracaso. Excusas. Jamás escuchamos autocríticas o reconocimiento de errores. De acuerdo con el momento del mandato, van cambiando las excusas para justificar nuestras penurias: si es al principio, la culpa es de su antecesor; a mediados, se debe a los intentos desestabilizadores y la presión de las corporaciones; al final, es consecuencia de las teorías conspirativas urdidas por el gigante del norte que, en su afán dominador, se regocija con nuestra adversidad. No parece tan difícil identificar en la falta de confianza que nos caracteriza una de las mayores limitantes para nuestro desarrollo, en todos sus aspectos. Tomamos la confianza como un valor que sólo pesa en la amistad y creemos que se trata de algo relativo, sin advertir que es un valor absoluto: existe o no existe. En su ausencia, sólo priman el sometimiento por el autoritarismo y el temor a las delaciones. Estos sistemas están sobradamente probados y comprobadas sus ineficacias; prevalecen únicamente los sistemas que desarrollan países con base en la confianza.En primer lugar, la confianza en el otro permite el desarrollo social desde su más básica expresión, la familia. Sin confianza es imposible crecer, porque al no promoverse la asociación, la consecuencia es el individualismo exacerbado, con todo lo que ello implica.Las empresas no crecen porque para ello necesitan delegar y no consiguen gente de confianza para lograrlo. La administración pública se encarece por los sistemas de control que deben implementarse cuando falta la confianza. Los contribuyentes tratan de pagar lo menos posible en impuestos y, si se puede, evadirlos, porque no confían en el destino que los gobiernos les darán. La confianza no significa credulidad, por el contrario, implica ajustarse a los términos de los acuerdos y cumplirlos, sin tener que exhibirlos cada vez.Un sistema sin confianza impide el desarrollo y encarece su funcionamiento. La falta de confianza no es causa sino consecuencia de la falta de justicia y, a la vez, un sistema defensivo para desenvolverse ante la ausencia de ésta. Sólo puede respaldarse la confianza con una Justicia rápida e independiente. Quienes clamamos por esto, entendemos que sin ella no puede haber confianza. Sin justicia, una falta puede significar no sólo la pérdida de la confianza, sino también pérdida del patrimonio.

