La brecha más dolorosa
Entre 2007 y 2013, se amplió la brecha educativa que caracteriza hace años el diferente rendimiento de los estudiantes argentinos, según vayan a una escuela pública o a una privada. El dato es oficial: proviene del Ministerio de Educación de la Nación.
Entre 2007 y 2013, se amplió la brecha educativa que caracteriza hace años el diferente rendimiento de los estudiantes argentinos, según vayan a una escuela pública o a una privada. El dato es oficial: proviene del Ministerio de Educación de la Nación. Esa tendencia podría profundizarse aún más en el próximo operativo de evaluación, que se desarrollará el 18 y 19 de este mes, tanto en el nivel primario como en el secundario. Abarcará Matemáticas, Lengua, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales.Para dimensionar el problema, nada mejor que los números concretos. En las escuelas de Córdoba, en Lengua, sólo el 14,2 por ciento de los alumnos de sexto año de los colegios públicos tuvo un rendimiento "alto" en la evaluación de 2013, mientras que en los colegios privados alcanzó esa calificación el 32,8 por ciento: más del doble.En la misma asignatura, el 32,6 por ciento de los alumnos de escuelas estatales contra el 18 por ciento de los estudiantes de las privadas obtuvo un resultado negativo.Con todo, en ambas esferas educativas el rendimiento escolar decayó, si se comparan los resultados de 2013 con las evaluaciones de 2007.Vale subrayar que un rendimiento "alto" apenas significa estar al nivel de los contenidos marcados en el plan de estudios, lo que no equivale a alcanzar un manejo sobresaliente de Lengua.Por lo tanto, los resultados globales indican que ocho de cada 10 alumnos a punto de egresar de un secundario cordobés –privado o estatal– no saben los contenidos mínimos necesarios en esta asignatura tan importante para la vida social.La brecha educativa es la verdadera grieta que atraviesa la trama de nuestra sociedad. Cada familia, a su manera, lo sabe y trata de ponerse a salvo: aquellos que pueden solventar las cuotas de la educación privada no dudan en elegir para sus hijos un establecimiento acorde a su capacidad de pago. Aunque la educación que allí reciban no sea de gran calidad, les irá mucho mejor que en una escuela pública.En promedio, según cálculos formulados por la prueba internacional Pisa, la diferencia en el rendimiento de un estudiante "privado" contra el de un "público" representa unos dos años más de escolarización.La brecha educativa, entonces, es socioeconómica y tiene efecto multiplicador: quienes hoy asisten a la educación pública muy probablemente sean los pobres de mañana, si es que ya no lo son.El Estado en su conjunto –tanto el nacional como el provincial y el municipal– tiene una gran y urgente tarea por delante. Del corto al largo plazo, deben revertir la tendencia, achicar esta brecha y hacerla desaparecer lo antes posible. Mientras ella exista, no habrá verdadera igualdad de oportunidades.

