¿Justicia lenta o no nos gusta trabajar?
Días atrás, La Voz del Interior informó sobre una encuesta realizada por la Universidad Empresarial Siglo 21, sobre la opinión de los ciudadanos respecto al funcionamiento del Poder Judicial. Carlos Giavay Waiss.
Días atrás, La Voz del Interior informó sobre una encuesta realizada por la Universidad Empresarial Siglo 21, sobre la opinión de los ciudadanos respecto al funcionamiento del Poder Judicial. Frente a las conclusiones– negativas por cierto– los magistrados opinaron que la imagen que la Justicia tiene frente a la sociedad se debe al aumento de la litigiosidad, a la cantidad de juicios que se inician y, a la vez, a que la garantía de defensa en juicio torna lento el proceso o lo estira en forma indebida.En la ciudad de Córdoba, los principales fueros son cuatro: Penal, Civil y Comercial, Laboral y de Familia. Cada uno atraviesa sus propios problemas, pero todos tienen un denominador común: la lentitud procesal. Familia. Hoy, los tribunales están integrados sólo por cuatro juzgados para toda la ciudad. Penal. En este fuero, el preso debe aguardar en promedio un año y medio para que se le realice su juicio y –como surge de las estadísticas de 2008 en la página del Poder Judicial–, de las 1.026 causas elevadas a juicio a las 11 cámaras del Crimen, se juzgaron sólo 26 en las que no existía preso (un promedio muy bajo). Una parte de la población afectada por los delitos no tendrá una respuesta eficiente de la Justicia. Laboral. En este fuero, existen sólo ocho juzgados, los que fijan la primera audiencia (de conciliación) a los seis meses de iniciada la acción. Civil y Comercial. Existe burocracia y un excesivo formalismo en este fuero, que impide iniciar, continuar o finalizar un proceso. Pero el problema es mucho más complejo y diverso de lo señalado hasta ahora. La administración pública –en todos los niveles– no está acostumbrada y no quiere trabajar. En concreto, quienes integramos el sistema de justicia Asociación Club de Derecho Córdoba conocemos que no se trabaja con eficiencia. No soy muy optimista respecto a que se produzcan cambios significativos en el Poder Judicial, ya que éste se halla en una crisis ética y moral desde hace muchos años y a sus integrantes no les preocupa. Qué se puede hacer. Pero fuera de mi pesimismo por un cambio real, señalaré algunos puntos claves para mejorar la imagen del Poder Judicial argentino. 1) Los magistrados deben dedicarse exclusivamente al trabajo de sus juzgados; con una ley tan permisiva como la actual, no se puede. Muchos de los funcionarios dictan clases, participan de actividades políticas en instituciones, investigan, entre otras actividades. La docencia resta enorme tiempo a la magistratura. 2) La Justicia está paralizada durante dos meses (ferias y feriados). Si tomamos los días hábiles, sólo se trabaja durante 6,6 meses al año (la mitad). Con este dato, no debemos alarmarnos por la lentitud, porque la respuesta es simple y clara: no se trabaja. 3) Ausentismo de los magistrados: no hay control en sus horarios laborales. El abuso de este privilegio es notorio. Existen muchos magistrados a quienes es difícil encontrar a las 9 ó 10. Las horas laborales de producción son pocas. 4) La hora de Tribunales en que no se atiende al público, de 13 a 14, es desperdiciada (usada para almorzar por la mayoría; en su caso, es lógico que así sea, o al menos, tentador). 5) El privilegio impositivo juega en contra de la imagen de la Justicia. 6) La agremiación de los magistrados para defender en un 90 por ciento sus sueldos y privilegios sectoriales es reprochable socialmente. Como todo gremio, su interés no es social sino sectorial. El solo hecho de la existencia de un "gremio" de los jueces denota un sistema enfermo y en crisis. 7) La probabilidad de separar a un magistrado de su cargo por mal desempeño, incumplimiento de sus funciones, etcétera, es casi nula. En ese sentido, goza de una alta impunidad en el sistema judicial. 8) Con el sistema actual, las fiscalías tarde o temprano responden únicamente al poder político de turno. 9) Es netamente abusivo del sistema el ausentismo por congresos, seminarios, carpetas psiquiátricas, investigación, dictado de clases. 10) Un porcentaje no menor de magistrados se dedica a otros negocios, como inversionistas. No creo que haya mucho interés en mejorar la imagen de la Justicia, ya que a nadie le gusta tener que trabajar más y ser más controlado. De todos modos, este sector público es uno de los más sanos, si miramos un poco al municipio de la ciudad de Córdoba o a la Provincia, ámbitos en los cuales veremos tres o cuatro personas por escritorio sin asignación de tareas u objetivos.
*Ex consejero de la Facultad de Derecho de la UNC; miembro de la Asociación Club de Derecho Córdoba

