Jóvenes por la justicia y la paz
“Prestar atención al mundo juvenil, saber escucharlo y valorarlo no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad para la construcción de un futuro de justicia y de paz”. Federico Palacios.
El pasado domingo 1° de enero, por genial idea del papa Pablo VI desde 1968, se celebró mundialmente la Jornada por la Paz, cuyo lema este año es: "Educar a los jóvenes en la justicia y la paz". El papa Benedicto XVI, siervo de los siervos de Dios, se dirige en forma especial a los jóvenes. Simbólicamente podemos decir: la sabiduría, que da la propia experiencia de la edad, busca encontrarse con la fuerza y el optimismo de las nuevas generaciones.Sólo quiero resaltar algunas frases de la carta que el sucesor de San Pedro dirigió con motivo de esta jornada.Ante todo, expresa de que la carta se dirige a los jóvenes desde una perspectiva educativa, convencido de que "con su entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al mundo una nueva esperanza".Su mensaje se dirige también a los padres, las familias y a todos los niveles educativos y formativos, así como a los responsables en los distintos ámbitos de la vida religiosa, social, política, económica, cultural y de la comunicación, con una clara invitación: "prestar atención al mundo juvenil; saber escucharlo y valorarlo no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad para la construcción de un futuro de justicia y de paz". Aprecio por la vida. Como contracara a esta propuesta del Papa, nos damos cuenta de que hoy los jóvenes son carne de cañón de algunas propuestas poco o nada edificantes de nuestra sociedad, de los medios masivos de comunicación, de los ardides del narcotráfico y de otros grupos. Incluso son los principales destinatarios de las promesas de la clase política durante las campañas electorales. Ciertamente, ellos son muy importantes en el engranaje de esta civilización actual. Por eso el Santo Padre invita a todos a "transmitir a los jóvenes el aprecio por el valor positivo de la vida, suscitando en ellos el deseo de gastarla al servicio del bien. Este es un deber en el que todos estamos comprometidos en primera persona". Al referirse a los educadores, en primer lugar a la familia, el mensaje los exhorta: "los testigos auténticos, y no simples dispensadores de reglas o informaciones, son más necesarios que nunca; testigos que sepan ver más lejos que los demás (…) El testigo es el primero en vivir el camino que propone". El Papa subraya que "los cristianos creemos que Cristo es nuestra verdadera paz. En Él, en su cruz, Dios ha reconciliado consigo al mundo y ha destruido las barreras que nos separaban a unos de otros (…) Pero la paz no es sólo un don que se recibe, sino también una obra que se ha de construir. Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos ser educados en la compasión, la solidaridad, la colaboración, la fraternidad; hemos de ser activos dentro de las comunidades y atentos a despertar las conciencias sobre las cuestiones nacionales e internacionales, así como sobre la importancia de buscar modos adecuados de redistribución de la riqueza, de promoción del crecimiento, de la cooperación al desarrollo y de la resolución de los conflictos". Todo un desafío es la educación en la justicia y la paz de las nuevas generaciones, de las cuales los adultos somos sus principales referentes; por lo tanto, compromiso prioritario de las religiones, de los que profesamos una creencia.A todos desde el Comipaz les deseamos un feliz y bendecido año 2012.
*Laico católico. Miembro del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz)

