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Incapacidad, discapacidad, capacidades diferentes

Las palabras, los relatos, no son inocentes; siempre tienen un imaginario por atrás, dando formas al mundo real, materializándose y naturalizándose en nuestros quehaceres profesionales. María Eugenia Fascendini.

05 de septiembre de 2012 a las 12:01 a. m.
María Eugenia Fascendini (Psicopedagoga, especialista en discapacidad y educación)
Incapacidad, discapacidad, capacidades diferentes
Integración. Todavía es una materia pendiente la inclusión de chicos con capacidades diferentes en muchos colegios de Córdoba (LaVoz/Archivo).

La nueva resolución del Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba sobre integración escolar plantea la necesidad de "ordenar los procesos de integración escolar como estrategia de inclusión para los alumnos que presenten necesidades educativas derivadas de la discapacidad..." Aquí se vislumbran dos términos que descansan en nuestra sociedad: "inclusión" y "discapacidad". ¿Por qué digo "descansan"? Porque hay muy poco debate sobre ellos y suelen estar presentes con total ausencia de la problematización de sus significados.Pensar lo que estas palabras representan en cada uno de nosotros nos lleva a analizar los diferentes modos de organización social, ya que se traslucen en nuestras prácticas y, por lo tanto, hacen que nos relacionemos con los otros de determinada manera.Creo importante debatir, discutir sobre los términos inscriptos en las diversas discursividades, ya que las palabras, los relatos, no son inocentes; siempre tienen un imaginario por detrás, dando formas al mundo real, materializándose y naturalizándose en nuestros quehaceres profesionales. Interrogantes. Las preguntas que me surgieron a partir de la lectura de la resolución y de mis prácticas, tanto en el ámbito de la salud como de la educación y que giran en relación a la terminología en uso, serían: ¿Por qué se comienza a utilizar el término "discapacidad" nuevamente, luego de los cambios de paradigma que incorporaron las palabras "minusválido", "personas con capacidades diferentes", etcétera?¿A qué llamamos "discapacidad"? ¿Por qué y a partir de qué atributos o características a algunas personas se les aplica el rótulo de "discapacitados" y a otras no?¿Será una manera de resignificar los procesos de exclusión? ¿Qué significa incluir? ¿Dónde queda la palabra "inclusión" cuando los procesos de integración generan exclusión?¿Cuándo un proceso de integración escolar es inclusivo y cuándo no? ¿Si una puerta de una escuela se abre, quiere decir que hay inclusión?Creo que el eje central no es buscar el significado o la palabra correcta para nombrar a aquellos niños y jóvenes que presentan dificultades singulares y que ya están demasiado nombrados por rotulaciones, sino en repensar nuestras prácticas en (y de) relación con ellos.Estamos llamados a cuestionar y discutir la terminología preexistente que se utiliza en el ámbito de la educación. Estos términos provenientes de los marcos legales muchas veces generan una segregación de los derechos de todo niño, niña y adolescente a ser incluidos, sostenidos y acompañados de una manera satisfactoria en los diferentes niveles educativos, y a ser mirados como sujetos activos y portadores de derechos.Quiero hacer explícita mención de lo que expresa la ley nacional número 26.601 de Protección Integral de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, en su artículo tercero, que señala que se debe respetar el derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser oídos y que su opinión sea tenida en cuenta. Abrir el juego. La Provincia de Córdoba se ha adherido hace poco más de un año a dicha normativa nacional, mediante la ley número 9.944, cuyo órgano de aplicación es la Secretaría de Niñez, Familia y Adolescencia (Senaf), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. Mis interrogantes finales serían: luego de esta resolución lanzada en noviembre de 2011 desde el Ministerio de Educación, ¿hay acuerdos, articulaciones y políticas públicas conjuntas entre dicho organismo y la Senaf, cuando es esta última la que debe garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes cordobeses? ¿Existe un área encargada, con profesionales dignos, de implementar esta ley acorde al paradigma que se defiende desde diversos sectores? ¿Se da lugar para debates como estos que estoy proponiendo desde mi humilde práctica? ¿O sólo existen agentes públicos que se sientan en un escritorio a redactar dispositivos que adquieren rango ministerial, sin tener conciencia de lo que se está poniendo en juego? Al no abrirse el juego para reflexionar de manera colectiva para lograr consenso en pos de mejorar el bienestar de estos sujetos de derecho, seguirán danzando libremente los rótulos, las etiquetas que el propio Estado se encarga de difundir y que la sociedad en su conjunto encarna.Sin la posibilidad de tener una posición crítica, no se revertirá lo que muchas veces suele ser doloroso cuando se nombra sólo al pasar. Invito a que agrietemos, a través del debate, estas posiciones duras que estigmatizan a nuestros niños, niñas y adolescentes.