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Opinión

Historias de mala gente: el asesino del gorro blanco

Joseph Vacher fue uno de los criminales más famosos de Francia, mataba a jóvenes en la campiña. Su fuente de inspiración eran los crímenes de Jack el destripador.

28 de junio de 2023, 16:00
Historias de mala gente: el asesino del gorro blanco
Joseph Vacher, el llamado "Destripador de Francia".

Joseph Vacher era un niño encantador, pero tuvo mala suerte.

Cierto día, a sus 8 años (había nacido en 1869), fue mordido por un perro, presumiblemente rabioso. Recurriendo a los conocimientos científicos y al arsenal farmacéutico de su tiempo (Louis Pasteur no había descubierto aún su serum), el médico algo brujo del lugar logró salvarle la vida.

Ilustración de la época del momento en que Vacher es hallado y detenido.
Ilustración de la época del momento en que Vacher es hallado y detenido. (La Voz)

Pero el pequeño Joseph ya no fue el mismo. Comenzó a evidenciar alarmantes síntomas de desequilibrio emocional y una alucinante tendencia a la crueldad: contra los animales y luego contra sus compañeros de juegos, que por esta razón se tornaron cada vez más solitarios.

Sus angustiados padres lo intentaron todo en procura de devolverle la normalidad perdida. En vano.

También fracasaron el médico algo brujo y los maestros y los curas de su pueblo, en el valle del Iser. Tampoco dieron resultado alguno los colegios con internados.

De adolescente terrible a soldado ejemplar

Ya adolescente, Joseph será intratable y vesánico, aterrorizará a sus profesores y compañeros de aulas con sus estallidos de violencia, con sus gritos y gemidos de medianoche. Y en los momentos en que se hunde en una profunda melancolía, en una abismal depresión, mantiene un ominoso aire de irracionalidad, de brutalidad contenida.

Joseph Vacher, el llamado "Destripador de Francia".
Joseph Vacher, el llamado "Destripador de Francia". (La Voz)

Para alivio de los suyos, de sus padres, de sus profesores, de los curas, que ya no pueden contenerle, llegó su convocatoria al ejército. Y los militares consiguieron lo imposible: Joseph Vacher será un soldado ejemplar, fiel observante de los superiores y de las reglas y convenciones del arma.

Una sola vez desató su ira: cuando se creyó postergado en un ascenso a dragoneante, que creía merecer. Se abrió las venas y fue salvado in extremis.

Andando el tiempo, fue promovido a sargento. La noche quedaba atrás, y en su horizonte comenzaba a perfilarse una alborada: Joseph Vacher se enamoró.

El rostro desfigurado del amor

Ella se llamaba Louise Barault y le quería, pero no hasta el grado de aceptar el casamiento. El día en que él pidió su mano, le rechazó. Regresó la noche al interior de Joseph Vacher. Lanzando aullidos aterrorizadores, extrajo un revólver y le disparó a la cabeza. La mató.

El asesinato de Marie Mussier, joven de 19 años.
El asesinato de Marie Mussier, joven de 19 años. (La Voz)

Habrá una segunda bala para él, pero el proyectil sólo le corta algunos músculos faciales y queda detenido junto a su oreja izquierda.

Joseph Vacher vivirá, pero ha quedado horriblemente desfigurado. Su rostro, que se sacude espasmódica e inconteniblemente, es la prefiguración de la locura.

Fue internado en un asilo, del que escapó a los cinco días. Fue capturado y encerrado en un instituto más severo. Una vez más en su vida, la razón pareciera haber triunfado sobre la oscuridad. Tanto que, apenas una decena de meses más tarde, fue dado de alta, casi milagrosamente recuperado.

Jack, una inspiración

Pero es un hombre sin suerte. Durante su convalecencia ha seguido ávidamente las informaciones que llegaban desde el otro lado del canal de la Mancha.

Gran Bretaña vivía aterrorizada por los atroces crímenes de Jack el Destripador.

Los crímenes Joseph Vacher, según un periódico ilustrado de la época.
Los crímenes Joseph Vacher, según un periódico ilustrado de la época. (La Voz)

Joseph lee todo lo que encuentra al respecto, estudia los recortes, los archiva. Una treintena de días después de haber recobrado su libertad, el terror se instala en el Franco-Condado.

Una joven campesina aparece degollada, tras ser sometida a malvadas sevicias. Fue el primer eslabón de una cadena horrenda de once crímenes, todos igualmente bestiales, todos increíblemente crueles.

Los testimonios podían diferir en la talla y en la vestimenta del sospechoso, pero concordaban en un detalle: el presunto asesino vagaba por la campiña luciendo un extraño gorro de piel blanca (¡qué magníficas obras de ficción podrían haber escrito Freud o Jung, sobre la base de este símbolo), y solamente atacaba a adolescentes, muchachas y varones que se encontraban solos, dedicados a sus tareas rurales. En una sola ocasión matará a una mujer mayor de edad.

¿Es lícito ejecutar a un enajenado?

El asesino tenía una diabólica habilidad para escapar de las patrullas de campesinos armados y de las brigadas policiales que peinaban infructuosamente las zonas de sus andanzas.

Cuando la desesperación y la ira de las poblaciones se volvía contra las autoridades, por su inoperancia, la policía consiguió detener al lector atento, el estudioso de las series sangrientas de Jack el Destripador.

Vacher, conducido a la guillotina.
Vacher, conducido a la guillotina. (La Voz)

El juicio contra “el asesino del gorro de piel blanca” se inició el 23 de octubre de 1898 y concluyó con el previsible dictado de la condena a muerte por guillotina.

Se levantó entonces un enorme clamor en toda la nación. ¿Era lícito matar a un enajenado?

La polémica durará meses y servirá para que, décadas más tarde, se revisen ciertas nociones acerca de la culpa y el castigo. Pero, para entonces, Joseph Vacher será un borroso recuerdo horrendo.

Mala suerte para él. El 31 de diciembre de 1898, profiriendo glorias a Jesús y a Juana de Arco y lanzando anatemas contra quienes le enviaban a morir, colocaba su cabeza en el tajo. Ya no lucía su gorra de piel blanca.