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Hijos de los mismos padres

“No parecen hijos de los mismos padres”. Una frase repetida y poco afortunada acerca de la crianza de la prole es la que indirectamente sostiene que los hijos deben parecerse entre sí.

01 de septiembre de 2013 a las 01:22 p. m.
Enrique Orschanski (Médico)
Hijos de los mismos padres

"No parecen hijos de los mismos padres". Una frase repetida y poco afortunada acerca de la crianza de la prole es la que indirectamente sostiene que los hijos deben parecerse entre sí. Si bien desde el mismo nacimiento se buscan parecidos físicos que afirmen parentesco, los recién nacidos deberían contar con un margen de originalidad. Las comparaciones son abrumadoras cuando nacen hermanos; los parientes buscan, en los nuevos rostros, resaltar aquellos detalles que los igualen. Se reduce así el espacio para la diversidad intrafamiliar, condición indispensable para sentirse único e irrepetible.Cuando los hermanos muestran carácter y temperamento diferentes, es imperioso que los padres reconozcan las diferencias desde el inicio, de modo de evitar proponerles metas o desafíos similares que, antes o después, alguno no cumplirá.Aunque el plan general de crianza –si se dispone de uno– suele ser la suma o superpo­sición de las ideas de la pareja, la individualización es un ­aspecto común que no debe faltar. Identificando quién es quién, los hijos pueden ser educados de modo diferente, con objetivos y contenidos acordes con su sensibilidad.Para ello, es recomendable comenzar separando las expectativas propias de los padres de aquellas originadas en el deseo de los niños.A los padres, puede exigirles un gran esfuerzo desembarazarse de mandatos que transmiten a sus hijos, pues existe un regocijo íntimo frente a conductas infantiles que repiten patrones familiares. La continuidad generacional tranquiliza.En muchos casos, se intenta que los hijos continúen la actividad comercial o social, esgrimiendo razones de seguridad económica, pero que pueden torcer sus vocaciones.Otros condicionantes familiares, como la tendencia política, la simpatía deportiva, los gustos alimentarios, los hábitos en la vestimenta, las habilidades tecnológicas o la manera de vincularse, son apenas un puñado de ejemplos que deben ser pensados con profundidad, para otorgar libertad a los chicos. Para que decidan por sus propios gustos y por propia experiencia, cuando la logran.En algún momento del crecimiento, surgen aspectos personales que, aun gestados en el modelo familiar, los distinguen. En especial en la adolescencia, ellos reclaman que los padres los reconozcan por sus diferencias. Lo hacen con el idioma, la ropa y otras conductas irreverentes que señalan la búsqueda de lo propio.Este proceso, que incluye una cuota de sufrimiento, tiene consecuencias, algunas favorables y otras conflictivas. Con padres que pretenden que sus hijos completen lo que ellos no alcanzaron, las posibilidades de libertad son pocas. También con padres que no admiten que su descendencia cambie la línea familiar marcada por el oficio, la profesión o simplemente la costumbre.Para poder aceptar las diferencias, son necesarios puentes de encuentro, diálogos que permitan acuerdos de aceptación mutua. Estos puentes se alcanzan en la familia cuando hay capacidad para registrar detalles personales, tanto en los padres como en los hijos.Se reconoce a cada uno por lo que es y quiere ser; entonces, la identidad es el impulso más importante para elegir el ca­mino. Respetando diferencias, elogiando virtudes, puede re­conocerse lo que concuerda con la personalidad, su capacidad y su deseo.No es aconsejable comparar a los hijos ni enfrentarlos con inconsistentes frases que les recuerden que se parecen sólo porque son "hijos de los mismos padres". Ellos no son producto de matrices genéticas, sino el resultado de circunstancias físicas, psíquicas y temporales diferentes.Apostar a la singularidad en el seno del hogar es enseñar tolerancia con el resto del mundo y, al mismo tiempo, evitar destinos nos queridos.Como dice el escritor Sandor Marai: "No hay dolor más grande para una persona que pasar la vida deseando ser alguien distinto de lo que uno es".