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¿Habrá juicio? ¿Habrá justicia?

Hasta ahora no pudo probarse en la Justicia que se hayan tapado pruebas del contrabando de armas a Croacia y Ecuador, pero a nadie escapa lo evidente de la operación que trató de cubrirse con esta explosión en Río Tercero. Luis Brouwer de Koning.

13 de julio de 2012 a las 12:01 a. m.
Luis Brouwer de Koning (Legislador provincial UCR)
¿Habrá juicio? ¿Habrá justicia?

H ace 17 años, se producía una de las explosiones más graves de la historia argentina, de la que fue protagonista una ciudad entera, castigada por una lluvia de esquirlas que cayó sobre ella. El saldo de ese luctuoso hecho fue de siete víctimas fatales. Miembros de familias de Río Tercero que estaban realizando sus actividades cotidianas fueron alcanzados por esta explosión que, nadie duda allí, fue intencional. Oh, casualidad, no hubo víctimas fatales dentro de la Fábrica Militar, caso único de siniestro en el mundo con estas características.Hasta ahora no pudo probarse en la Justicia si se taparon pruebas del contrabando de armas a Croacia y Ecuador, pero a nadie escapa lo evidente de la operación que trató de cubrirse con esta explosión, sin importar las consecuencias que tendría.Los habitantes de Río Tercero todavía no pueden entender ni creer la sangre fría de quienes en definitiva los tienen que resguardar, como son los integrantes del Poder Judicial.Desde el primer momento, el Ejecutivo Nacional de aquel entonces quiso instalar la hipótesis del accidente, sobre todo después de halladas (a las pocas horas de la explosión) las supuestas causas iniciadoras del fuego. Posteriormente, todo quedó reducido a una cuestión de dinero, con el argumento de que había que indemnizar e incriminando al propio Estado.En definitiva, después del 3 de noviembre –fecha de la tragedia– la investigación, las causas del siniestro, el "accidente", el "hecho intencional" y los móviles, si los había, ya no interesaban a nadie... ni a la Dirección de Fabricaciones Militares.La abogada Ana Gritti, al morir su esposo, Hoder Francisco Dalmaso, en 1995, como consecuencia de la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, se constituyó en querellante particular e impulsó la investigación del siniestro. Logró en 2003 que una pericia determinara que el estallido había sido "programado y ejecutado intencionalmente". Hace poco falleció sin poder concluir la investigación para sacar a la luz el nombre de los autores intelectuales y materiales de aquel desastre.Hoy, 17 años después, elevan la causa a juicio, sin Carlos Menem ni Martín Balza en el banquillo de los acusados. Es poco lo que espera el pueblo de Río Tercero a esta altura, pero sería interesante que, después de tanta lucha por verdad y justicia, los familiares de Aldo Aguirre, de 25 años; Elena de Quiroga, de 52; Hoder Francisco Dalmaso; Romina Torres, de 15; Laura Muños, de 27; José Andrés Varela, de 51, y Leonardo Solleveld, de 32 años, puedan saber la verdad de por qué fallecieron sus seres queridos.