Fadea o Francisco de Arteaga
Creador de una institución señera en el crecimiento industrial de nuestra provincia y del país todo, fue un visionario, alguien que supo adelantarse a su tiempo y formar una ciudad pujante a través del esfuerzo, la tenacidad, la humildad y la inteligencia.
Casualidad o causalidad, con la sigla "Fadea" se puede formar el nombre del fundador de la otrora célebre y exitosa Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, el ingeniero aeronáutico Francisco de Arteaga, primer egresado en Latinoamérica de la Escuela Superior de Aeronáutica de París (Francia), que fue a su vez la primera escuela de su género en el mundo. Por su interés patriótico por la Argentina, en la cual nació y vivió hasta su muerte, y fruto de su alto nivel de preparación, presentó un proyecto de creación de una fábrica de aviones al entonces presidente de la Nación, Marcelo T. de Alvear, quien lo aprobó y pidió a De Arteaga que lo concretara, lo que este concluyó el 10 de octubre de 1927.Creador de una institución señera en el crecimiento industrial de nuestra provincia y del país todo, fue un visionario, alguien que supo adelantarse a su tiempo y formar una ciudad pujante a través del esfuerzo, la tenacidad, la humildad y la inteligencia.Sin dudas, ha sido el motor impulsor de una gran parte del crecimiento de Córdoba. Metafóricamente, se puede decir, al tratarse de una fábrica de aviones, que posibilitó el despegue hacia las alturas de las ideas visionarias y en apariencia utópicas, con feliz aterrizaje en la pista de los sueños hechos realidad.Winston Churchill, en épocas de la Segunda Guerra Mundial, expresaba tres duras palabras: "Sangre, sudor y lágrimas". En la fundación de la Fábrica de Aviones, por suerte, no hubo sangre, pero sí mucho sudor por el trabajo realizado y algunas lágrimas, pero de emoción, al ver concretados los objetivos propuestos.Francisco de Arteaga se hizo eco de las sabias palabras del gran pensador y filósofo español José Ortega y Gasset, cuando decía: "Argentinos, a las cosas". Rendirle homenaje es un acto de estricta justicia, porque hacer historia es mantener vivo el recuerdo de los que contribuyeron a la grandeza de nuestra patria dejando de lado los intereses personales para mirar hacia el horizonte del bienestar general de todo un pueblo. Que tomen debida nota los actuales dirigentes e, inspirados en su fundador, no permitan que se "funda", sino que realicen todos los esfuerzos necesarios para "refundar" una fábrica que vuelva a hacernos sentir orgullosos y sea un ejemplo para el mundo, como lo fue bajo la dirección del ingeniero Francisco de Arteaga.
*Abogado, director de la revista “Nosotros y la realidad”, de Villa Allende, nieto de Francisco de Arteaga

