Esta vez, los niños también votaron
La grieta no se produce en las propuestas de izquierda y de derecha. La grieta se produce entre el pueblo y quienes nos representan.
El resultado de las recientes elecciones primarias en Argentina fue contundente. No sólo para el kirchnerismo, sino también para el gobierno de Córdoba, que debería “hacer” una autocrítica de su gestión. Casi el 75% de los cordobeses no se sienten representados por Hacemos por Córdoba en el Congreso de la Nación Argentina.
A pesar de los esfuerzos del partido por tratar de convencer a los votantes de que “en Córdoba el federalismo es una realidad”, lo cierto es que el pacto político entre el gobernador y el Presidente tiene de rehenes a niños, a jubilados, a los empresarios y al campo.
Si Córdoba no tuviese que depender de los recursos girados por la Nación para financiar su gasto público, no sería necesario este acuerdo implícito. Por un lado, esto ilustra la urgente necesidad de una reforma fiscal y de la promoción de la industria local y de las economías regionales, cortando con la centralización de las políticas públicas que sólo se enfocan en la provincia de Buenos Aires y en la ciudad del mismo nombre. En segundo lugar, es evidente que la estrategia del gobierno provincial para evitar la pelea, evitar ubicarse de un lado u otro de la grieta, no es nada convincente.
Los cordobeses no andan con grises. La grieta no se produce en las propuestas de izquierda y de derecha. La grieta se produce entre el pueblo y quienes nos representan, los valores que los funcionarios dejan de lado por cuestiones partidarias o de poder, generando un sinnúmero de movimientos sociales en nuestro país, y hasta la necesidad de que el pueblo se movilice por un derecho básico y universal, como la educación de nuestros hijos.
¿Cómo resolvemos la pobreza? Con educación. ¿Cómo resolvemos la violencia? Con educación ¿Cómo resolvemos el narcotráfico y la inseguridad? Con educación ¿Cómo se crea el empleo, cómo crece la industria, cómo se promueven la ciencia y la innovación? Con educación, con oportunidades, con trabajo.
Justamente, “educación, justicia y trabajo” son los tres ejes más recientes del reclamo del campo. Y si hay un punto en común entre la lucha del campo y la educación, es la puerta de salida del país. Mientras al campo se le restringen las exportaciones de carne vacuna, se abre de par en par la exportación de la carne más valiosa que se produce en Argentina: la carne de nuestros hijos.
Primero están los niños, segundo están los niños, tercero están los niños. Presentes en la escuela, presentes en sus derechos, presentes para prepararse para el futuro. Que quede bien claro: la inhabilitación de la presencialidad plena en las escuelas de Córdoba respondió netamente a un peligroso pacto tácito entre el kirchnerismo y el Gobierno provincial, dejando de lado los derechos y valores más fundamentales de los niños. Pero no se olviden de los niños, que ellos también votaron.
* Docente en Ciencias Económicas (UNC)

