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En seguridad, más de lo mismo

Las fuerzas federales tienen más prestigio. esto se acrecienta porque las policías provinciales perdieron credibilidad social.

24 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Jorge Cabral*
En seguridad, más de lo mismo

El pedido del intendente de Villa Allende, Eduardo Romero, al presidente Mauricio Macri para que efectivos de Gendarmería patrullaran su jurisdicción reforzando el dispositivo de seguridad ciudadana, luego de marchas y contramarchas, opiniones a favor y en contra, no sólo se concretó en esa ciudad, sino que se extendió a otras localidades de las Sierras Chicas. Y luego se generalizó con el reclamo de las autoridades de otros municipios cordobeses.

En consecuencia, surgió el debate sobre la aplicación de dicha medida. Si el apoyo fue bien o mal gestionado, si contribuiría o no a mejorar la seguridad en la zona. Pero casi no se debatió sobre la verdadera causa que originó el pedido de auxilio municipal.

Es evidente que el intendente apeló al nivel nacional porque no halló respuesta provincial. Y, también, la falta de confianza de la población en su Policía.

Si bien es cierto que las fuerzas federales tiene más prestigio, esto se acrecienta porque, en general, las policías provinciales perdieron credibilidad social.

Las fuerzas federales, en especial Gendarmería, provocan una sensación de seguridad ciudadana y contribuyen a que la población se sienta más protegida, lo que por lo general es capitalizado por el poder político para “dibujar” resultados en la lucha contra la inseguridad, aunque después todo siga igual.

Asimismo, tampoco se toma en consideración que la seguridad ciudadana no se mejora sólo con el empleo de las fuerzas policiales, por más que estas se encuentren reforzadas por las fuerzas de seguridad nacional. Es necesaria la ejecución de una política integral, en la que tengan que ver todos los poderes del Estado y sectores de la comunidad.

En consecuencia, las planificaciones deben constituirse como políticas de Estado con resultados que podrán apreciarse en el mediano y largo plazo, pues no existen fórmulas mágicas para hacer desaparecer la inseguridad.

El incidente de Villa Allende permite señalar que la ansiada política de Estado en materia de seguridad continúa ausente en la agenda específica y que persisten los mismos errores de la anterior administración nacional.

Operativo Centinela

En una situación similar, nació en diciembre de 2010 el operativo Centinela, concebido para reforzar la seguridad ciudadana en el Conurbano bonaerense. Fue impulsado por algunos de los llamados “barones del Conurbano”, quienes gozaban del beneplácito del Gobierno nacional de aquel momento. Con los resultados a la vista, ese operativo no sólo resultó ineficaz: también implicó el desplazamiento de la lucha fronteriza contra el narcotráfico hacia los centros urbanos más densamente poblados.

Tal escenario abrió las puertas a las organizaciones del narcotráfico para su afianzamiento y expansión dentro del territorio nacional, justamente donde las fuerzas de seguridad federales procuran luchar contra la inseguridad ciudadana.

Además, impactó en la unidad de comando de dichas fuerzas, politizándolas de tal manera que en algunos lugares casi se convirtieron en “guardias municipales” que respondían a las instrucciones de los intendentes.

Así, el tema de seguridad en la provincia se mantiene sin rumbo fijo porque, además de la gestión para refuerzos federales en las Sierras Chicas, el Ejecutivo aplica en la ciudad de Córdoba una política de seguridad integral, a semejanza de la instrumentada en la ciudad colombiana de Medellín.

Una planificación que se presenta como panacea pero viciada desde el origen, porque los trasplantes de soluciones no funcionan en todas partes. La sociedad cordobesa no es la sociedad colombiana, las fuerzas policiales cordobesas no son las colombianas ni los poderes Ejecutivo y Judicial de Córdoba funcionan como los colombianos.

Si bien las acciones políticas demuestran un reconocimiento del preocupante panorama actual de la seguridad provincial, los proyectos reflejan un camino errático basado en la lógica de “cantidad”, con más presencia de policías en las calles, pero carentes de táctica y coordinación adecuada.

En Córdoba se reproduce el fenómeno de afianzamiento del tráfico ilícito de drogas en sus centros urbanos, producto del debilitamiento de la seguridad en las fronteras, lo cual profundiza una problemática que –lejos de ser controlada– continúa creciendo.

* Excomandante general de Gendarmería Nacional.