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“En el mismo lodo, todos manoseaos”

La presentación del proyecto para reformar la Ley de Inteligencia es una demostración de la ­magnitud de la crisis, a la vez que un reconocimiento tardío de las denuncias que desde hace años venimos realizando.

31 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Laura Vilches*
“En el mismo lodo, todos manoseaos”

D esde hace 15 días, el país discute la muerte del fiscal Alberto Nisman y sus consecuencias en el escenario político nacional. Es evidente que abrió una crisis de grandes dimensiones en el seno del oficialismo, que el conjunto de la oposición patronal pretende aprovechar. La presentación del proyecto para reformar la Ley de Inteligencia es una demostración de la magnitud de la crisis, a la vez que un reconocimiento tardío de las denuncias que desde hace años venimos realizando las organizaciones de izquierda y de derechos humanos.Sin embargo, es una clara maniobra que busca sacar del foco la responsa­bilidad del Gobierno nacional que apoyó y sostuvo durante años tanto al fiscal Nisman y la pista iraní en la causa Amia (hipótesis impuesta desde Estados ­Unidos e Israel), como a Antonio "Jaime" Stiuso, el agente de inteligencia puesto a su disposición para el armado de la causa.La reforma –apenas un cambio de nombre, Agencia Federal de Inteligencia (AFI)–, lejos de "democratizar" los servicios de inteligencia, dejará intactos y sin ningún "control" a los organismos ya existentes así como a los de las Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas, operados en las sombras por un presunto genocida como César Milani.El Proyecto X, que denunciamos oportunamente, es usado por estas fuerzas para espiar y armar causas a los trabajadores que luchan, tal como se conoció en el conflicto de los trabajadores de Lear con el "gendarme carancho" y el infiltrado Roberto Galeano, agente bajo el mando de Sergio Berni.Por eso, no podemos tener ninguna confianza en la reforma del Gobierno nacional.Las cínicas declaraciones de la oposición de usar políticamente los ser­vicios de inteligencia no pueden ser consideradas serias por quienes buscan la verdad en la causa Amia, sobre el encubrimiento de esta durante 20 años, así como sobre la muerte de un fiscal del Estado.Mauricio Macri mismo está procesado por montar un aparato de espionaje paralelo con Jorge "el Fino" Palacios, encubridor en la causa Amia. El jefe de campaña de Sergio Massa es Juan José "Juanjo" Álvarez, un "servicio" desde la dictadura y responsable de los crímenes de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.Los miembros de la UCR, como el cordobés Mario Negri, jamás se despegaron del gobierno desde el cual se pergeñaron –en el seno de la misma Side– las coimas para sancionar la llamada ley "Banelco" en el Senado, o de sus "correligionarios" como Oscar "el Milico" Aguad que espiaba –con el apoyo de exmiembros de la inteligencia policial de la D2– a quienes enfrentaron el ajuste del gobierno mestrista en la década de 1990.En Córdoba, también hay "suicidios" que dejan dudas, tanto de policías implicados en el "narcoescándalo" como entre los jóvenes pobres "suicidados" en comisarías y cárceles, como Cristian Guevara o Vanesa Castaño.José Manuel de la Sota no pide "verdad y justicia" para estos casos ni siquiera por Twitter. Por lo tanto, la oposición, como el kirchnerismo, han sido y son cómplice de estas mafias. Quienes desde hace años venimos exigiendo la verdad en los juicios contra los genocidas de la dictadura en la causa Amia o en la causa Río Tercero (explosión planeada para encubrir el tráfico de armas), sostenemos que para llegar a la verdad hay que tomar medidas democráticas elementales, como abrir todos los archivos y las fichas que están en poder de la ex-Side y ponerlas bajo resguardo de los organismos de derechos humanos independientes, así como la nómina de todo el personal de inteligencia. Además, exigimos la formación de una comisión investigadora inde­pendiente para esclarecer el atentado contra la Amia y la muerte del fiscal Nisman, compuesta por familiares de las víc­timas y organismos de derechos hu­manos.Hay que terminar con todos los órganos de inteligencia así como con todas las fuerzas represivas al servicio de las distintas fracciones de los capitalistas, cuyo único fin es conspirar contra el pueblo trabajador. Algo que sólo po­dremos lograr los trabajadores y sec­tores populares, con movilización y ­organización.

* Legisladora provincial por el PTS-FIT