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El retiro de Irán favorece los planes de expansión de China

Una amenaza mayor que Irán al dominio internacional de EE.UU. es China, que rehúsa obedecer órdenes y que, de hecho, las descarta con desprecio. Noam Chomsky.

08 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Noam Chomsky (Profesor del Instituto de Tecnologìa de Massachsetts)
El retiro de Irán favorece los planes de expansión de China

De todas las "amenazas" al orden mundial, la más consistente es la democracia y, de modo más general, la afirmación de independencia. Estos temores han guiado al poder imperial a lo largo de la historia. En América del Sur, tradicional "patio trasero" de Washington, los sujetos son cada vez más desobedientes. Sus pasos hacia la independencia avanzaron adicionalmente con la integración de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac), que abarca a todos los estados en el Hemisferio, aparte de Estados Unidos y Canadá.Por primera vez desde las conquistas española y portuguesa, hace más de 500 años, Sudamérica avanza hacia la integración, un prerrequisito para la independencia. También está empezando a resolver el escándalo de un continente dotado de ricos recursos, pero dominado por diminutas islas de élites acaudaladas en un mar de miseria. El control del petróleo. Las relaciones Sur-Sur se están desarrollando, con China desempeñando un papel destacado, tanto como consumidor de materias primas como inversor. Su influencia está creciendo con rapidez y supera a la de Estados Unidos en algunos países ricos en recursos. Más significativos aún son los cambios en Oriente Medio. Hace 60 años, el influyente planificador Adolf Augustus Berle aconsejó que controlar los incomparables recursos energéticos rendiría "un control sustancial del mundo". A su vez, la pérdida de control amenazaría el proyecto de dominio global. Para la década de 1970, los productores importantes habían nacionalizado sus reservas de hidrocarburos, pero Occidente retenía una influencia sustancial. En 1979, Irán se "perdió" con el derrocamiento de la dictadura del sha , que había sido impuesta por un golpe militar de Estados Unidos y el Reino Unido en 1953, para garantizar que permaneciera en las manos adecuadas. Ahora, sin embargo, el control se está escapando, incluso de los clientes tradicionales de Estados Unidos.Las mayores reservas de crudo están en Arabia Saudita, una dependencia estadounidense desde que desplazó a Gran Bretaña en una miniguerra librada durante la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos sigue siendo el mayor inversor en Arabia Saudita y es su mayor socio comercial, y ésta ayuda a apoyar la economía norteamericana mediante inversiones. Pero más de la mitad de las exportaciones petroleras sauditas van a Asia y sus planes de crecimiento apuntan a Oriente. Lo mismo puede resultar cierto de Irak, con las segundas reservas más importantes, si puede reconstruirse después de las sanciones de Estados Unidos y el Reino Unido, y tras la invasión. La política norteamericana está impulsando a Irán, el tercer productor mundial, en la misma dirección.China es en la actualidad el segundo mayor importador de crudo de Oriente Medio y el mayor exportador a la región, reemplazando a Estados Unidos. Las relaciones comerciales están creciendo en forma acelerada y se duplicaron en los pasados cinco años.Las implicancias para el orden mundial son significativas, como lo es el ascenso de la Organización de Cooperación de Shanghai, que incluye a buena parte de Asia, pero que ha rechazado a Estados Unidos y es "potencialmente un nuevo cártel energético que involucra a productores y consumidores", dice el economista Stephen King. ¿El año de Irán? En los círculos occidentales de creación de políticas y entre los analistas, 2010 es llamado "el año de Irán". La amenaza iraní es considerada el mayor peligro para el orden mundial y el enfoque primario a la política exterior de Estados Unidos, con Europa un poco atrás, siguiendo cortésmente, como de costumbre. De modo oficial, se reconoce que la amenaza no es militar; más bien, es la amenaza de independencia.Para mantener la estabilidad, Estados Unidos impuso severas sanciones a Irán, pero fuera de Europa pocos están prestando atención. Los no alineados –la mayor parte del mundo– se han opuesto con vigor a la política de Estados Unidos hacia Irán desde hace años.Las cercanas Turquía y Pakistán están construyendo nuevos oleoductos hacia Irán y el comercio está aumentando. La opinión pública árabe está tan encolerizada por las políticas occidentales que, incluso, la mayoría aprueba el desarrollo iraní de un arma nuclear.El conflicto beneficia a China. "Los inversores y comerciantes de China ahora están llenando un vacío en Irán a medida que los inversores de muchas otras naciones, en particular de Europa, se retiran", informa Clayton Jones en la revista The Christian Science Monitor . En particular, China expande su papel dominante en las industrias energéticas iraníes.Washington está reaccionando con un toque de desesperación. En agosto, el Departamento de Estado advirtió que "si China quiere hacer negocios en todo el mundo también tendrá que proteger su propia reputación, y si alguien adquiere la reputación de país dispuesto a evadir y esquivar las responsabilidades internacionales, eso tendrá un impacto a largo plazo (...) sus responsabilidades internacionales son claras"; o sea, seguir las órdenes de Washington.Es poco probable que los líderes chinos se sientan impresionados por esas declaraciones, que son el lenguaje de una potencia imperial tratando de manera desesperada de aferrarse a una autoridad que ya no posee. Una amenaza mucho mayor que Irán a su dominio internacional es una China que rehúsa obedecer órdenes y que, de hecho, como potencia mayor y en crecimiento, las descarta con desprecio.© The New York Times Syndicate y La Voz del Interior