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El otro, la demora y la responsabilidad

La responsabilidad sigue siendo la habilidad de responder por el otro. Y el otro (tampoco el Otro) no puede ­estar esperándonos siempre.

01 de diciembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Marcelo Polakoff | Rabino, miembro del Comipaz
El otro, la demora y la responsabilidad

"El Señor se le apareció a Abraham. Este alzó la vista y vio a tres hombres de pie cerca. Al verlos, corrió desde la entrada de la carpa a saludarlos. Inclinándose hasta el suelo, dijo: 'Ya que han pasado por donde está su servidor, déjenme traerles algo de comer para que se sientan mejor antes de seguir su camino...' "Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: '¡Date prisa! Toma unos 20 kilos de harina fina, amásalos y haz unos panes'."Después, Abraham fue corriendo adonde estaba el ganado, eligió un ternero y se lo dio a su sirviente, quien a toda prisa se puso a prepararlo. Luego les sirvió requesón y leche con el ternero que estaba preparado. Mientras comían, Abraham se quedó de pie junto a ellos, debajo del árbol". (Génesis, 18:1-8).La pregunta inevitable es: ¿qué hizo Abraham cuando se le apareció el mismísimo Dios al inicio de este capítulo? No bien percibe la presencia de tres extraños que pasan cerca de su tienda, es como si le dijera a Dios: "Espere un ratito que tengo gente que atender", y presuroso se dirige a complacerlos.Una enseñanza clave que va a ser la base de una máxima rabínica que paradójicamente proclama que la atención a los huéspedes es más importante que la atención a la presencia divina. El precepto de recibir a los huéspedes se dice en hebreo " hajnasat orjim ", siendo " oreaj " el término que define al "huésped", cuya raíz aliterada nos deja ante el vocablo " ajer " que significa ni más ni menos que "otro".Vale decir que "el otro" termina siendo más relevante que "el Otro". O, mejor dicho, que todo "otro" es un reflejo del único "Otro".¿Será casualidad que " ajer ", el "otro",  comience con " aj ", que es "hermano"? ¿No habrá aquí un clamor para no pasar de largo de todo prójimo, ya que es en última instancia un hermano?El brillante filósofo Emmanuel Levinas seguramente percibió el nudo de estos conceptos cuando escribió así en su texto La huella del otro : "La epifanía de lo absolutamente otro es rostro; en él, el Otro me interpela y me significa una orden por su misma desnudez, por su indigencia. Su presencia es una intimación a responder. El Yo no toma solamente conciencia de esta necesidad de responder, como si se tratase de una obligación o de un deber sobre el cual debiera decidir. El Yo es, en su misma posición y de un extremo a otro, responsabilidad... Ser Yo significa, entonces, no poder sustraerse a la responsabilidad".¿Saben cómo se dice en hebreo "responsabilidad"? Se dice " ajraiut ", una palabra cuya raíz es " ajer ", es decir "el otro". Y, por si fuera poco, " ajar ", de iguales letras, significa "después".¿Se comprende la maravilla? Llegar tarde al otro implica ser irresponsable. La tardanza y la irresponsabilidad están enlazadas. La anticipación, en cambio, es señal de preocupación y de cuidado.La responsabilidad sigue siendo la habilidad de responder por el otro. Y el otro (tampoco el Otro) no pueden estar esperándonos siempre.Abraham lo entendió. Judíos, cristianos y musulmanes, como sus descendientes, estamos llamados a hacer lo mismo.