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El ministro Boudou conmueve

O Boudou no tiene la menor idea de la gravedad de sus dichos o no tiene la menor idea del comportamiento de las variables de la economía. Luis Juez.

09 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Luis Juez (Senador nacional por Córdoba)
El ministro Boudou conmueve

Hemos escuchado, con asombro, las últimas afirmaciones del ministro de Economía de la Nación, Amado Boudou, que conmovieron los cimientos de las ciencias económicas y sociales. "La inflación no es un problema; sólo afecta a la clase media alta". Esa afirmación o declaración del ministro parece un anuncio que debería atenderse con cuidado, por cuanto se advierten algunas implicancias que, al menos, nos preocupan: a) La inflación no es un problema. Supone una afirmación que tiene que ver con un total desconocimiento de la perversidad de este fenómeno, que impacta de manera directa en la calidad de vida de la gente, consumiendo sus ingresos con mayor velocidad que cualquier recomposición posible. Si éste fuera el caso, es claro que el funcionario no se encuentra capacitado para el desarrollo de semejante función y representaría un primer caso de flagrante incapacidad, hasta hoy disimulada por la férrea conducción de Néstor Kirchner. Si así no fuera, aparece como posible que la declaración preanuncie un plan destinado a subsidiar a todos los demás sectores –con exclusión de la clase media alta– el incremento de todos los precios que afectan el costo de vida. Será interesante ver cómo se instrumentará semejante sistema de reembolsos. b) Sólo afecta a la clase media alta. Seguramente, por alguna razón que no alcanzamos a comprender, el plan del ministro –y debemos suponer que del Gobierno al que pertenece– apunta a la desaparición de la clase media alta, que de este modo se verá obligada a emigrar, hacia arriba o hacia abajo de la escala social, produciendo con ello un "saneamiento" de la estructura social contaminada con este indeseable componente. No deja de inquietarnos el desconocer la metodología empleada para la realización de los cortes o la segmentación que distingue a una clase social de las demás, más aún cuando cabe la sospecha de que se hayan utilizado los servicios, la metodología y las conclusiones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).En función de ello, la deleznable clase media alta podría estar integrada por unos pocos ciudadanos o más de la mitad de los argentinos. Sería bueno y urgente tener precisiones. Está claro que la presencia de la indeseable y condenada a la extinción clase social resulta un serio escollo para el desarrollo del "modelo"; en consecuencia, el desarrollo ordenado de este proceso inflacionario ha de cumplir con el objetivo planteado. Habrá que meditar seriamente las ventajas comparativas que alcanzará la Argentina frente a otros países de la región y del mundo una vez que se haya librado de la clase media alta.¿Cómo se implementará el mecanismo de movilidad social, rediseñado en el marco de este plan, a los fines de evitar, cuando una familia evolucione desde su condición de clase media baja a una situación mejor, que se convierta, por error, aunque sea transitoriamente, en una indeseable familia de clase media alta? Después de esta obligada reflexión a la que nos ha desafiado el anuncio del ministro, hemos establecido dos situaciones posibles: a) El ministro no tiene la menor idea de la gravedad de sus dichos. b) El ministro no tiene la menor idea del comportamiento de las variables de la economía que debiera conducir, ni del impacto que éstas producen en la vida de los argentinos. Y, siendo esto muy malo, podría ser peor. Podría ser mucho peor si el ministro, en realidad, tuviera conocimiento y conciencia de ambas cosas.