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El futuro empieza hoy

La gran duda es saber si habrá segunda vuelta. Ese es el aspecto central de este proceso y la respuesta se conocerá bien entrada la madrugada, según lo anticipó la autoridad electoral. La palabra la tienen los más de 32 millones de ciudadanos en condiciones de elegir.

25 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
El futuro empieza hoy
ELECCIONES 2015. Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri (Ilustración Juan Delfini).

Hoy, más de 32 millones de argentinos tienen la posibilidad de diseñar el futuro del país para los próximos cuatro años. La elección presidencial contiene una serie de particularidades, entre las que aparece como aspecto significativo un núcleo de coincidencias espontáneas entre los tres principales candidatos presidenciales.Tanto Daniel Scioli (del Frente para la Victoria), como Mauricio Macri (en cabeza de las boletas de Cambiemos) y Sergio Massa (líder de la coalición UNA) prometen una lucha franca contra la corrupción y una clara vocación de diálogo.La búsqueda de consensos, la profundización de las libertades individuales y el respeto por la opinión del otro parecen ser consignas marcadas a fuego en los discursos de los candidatos, lo cual viene a poner blanco sobre negro algunas de las gruesas falencias de la administración que conduce la futura expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.Curar heridas, evitar la profundización de divisiones y llevar adelante una gestión signada por la transparencia figura en todos los mensajes, incluido el que enarbola el candidato del oficialismo.Hay seis sueños en carrera, porque además de los citados Scioli, Macri y Massa, están habilitadas las fórmulas lideradas por Margarita Stolbizer (Progresistas), Nicolás del Caño (Frente de Izquierda) y Adolfo Rodríguez Saá (Compromiso Federal). De todos los aspirantes a llegar a la Casa Rosada, cuatro tienen una raíz justicialista: Scioli, Macri, Massa y Rodríguez Saá, lo cual se presenta como otra particularidad de estos comicios. De ellos, dos tienen un pasado menemista: Scioli y Macri, quienes hicieron sus primeros pasos en la política en la década de 1990, bajo el ala del entonces presidente Carlos Menem.De esta media de docena de fórmulas que ganaron el derecho a participar de la pulseada presidencial, hay que reconfirmar una vez más que sólo tres tienen posibilidades de triunfar en los comicios. El objetivo central de las restantes es lograr algún escaño en el Congreso de la Nación. La pregunta del millón Sin embargo, hay un aspecto central y determinante del resultado, que se presenta como la única duda: si habrá o no segunda vuelta electoral. El triunfo en primera vuelta con el 40 por ciento de los sufragios como piso y más de 10 por ciento de ventaja sobre el segundo, o 45 por ciento sin importar la diferencia sobre quien inscriba su nombre como escolta, es el requisito exigido por la ley para evitar el balotaje.Ni los sondeos ni los propios candidatos y sus aparatos, algunos muy poderosos, tienen certeza sobre los guarismos. Es más, desde los búnkeres de las fuerzas mayoritarias se llega a otra coincidencia: el voto se decide cada vez más sobre la hora de los comicios.Según la mayoría de las consultoras que trabajan sobre el tema, es cada vez más frecuente que el elector decida su preferencia con muy poca antelación o en el momento de llegar al lugar de votación.Eso descoloca los pronósticos y abre una duda saludable que potencia el valor del voto y, fundamentalmente, la decisión del ciudadano.Hoy es el día en el que los hombres y mujeres de a pie son temibles, porque en la soledad del cuarto oscuro están en condiciones de definir a sus representantes, sin ningún tipo de injerencia. Más allá de la fidelidad o de la promesa que hubieran hecho antes o afuera, en la mesa de votación se terminan las presiones y las sugerencias. Ya no hay espacios para intentar convencer o condicionar. Allí, los más de 32 millones dirán quién será el que se instale en la Casa Rosada el 10 de diciembre, por los próximos cuatro años.Las promesas quedarán a un lado, las denuncias sobre los rivales también, al igual que las descalificaciones y los agravios. Misión imposible Esta campaña tuvo también una característica que se viene repitiendo en los últimos tiempos: la chatura de las propuestas, generalmente reducidas a un compendio de obviedades y expresiones de deseos de cumplimiento prácticamente imposible, más allá de los cuestionamientos a los otros y las chicanas, algunas muy vulgares y hasta irrespetuosas. La eliminación o la drástica reducción de impuestos, la apuesta por las economías regionales y la realización de grandes obras de infraestructura fueron, entre otras cosas, prioridades en todas las propuestas.Sin embargo, hay un dato que hace dudar de estos objetivos que están en todas las plataformas electorales: en ningún lado se dan precisiones sobre cómo se hará para lograr lo prometido.Nadie dijo de dónde se sacará la plata para cumplir con la palabra empeñada. El marketing y las fórmulas publicitarias imponen un ritmo y un estilo atractivo pero poco fiable, en la mayoría de los casos.Los tres candidatos que figuran al tope de las preferencias diseñaron campañas especiales, con particularidades para cada distrito, que fueron más allá de sacarse la foto o grabar un corto con los candidatos locales. Se habló de propuestas diferenciadas para cada provincia, realzando la importancia de sus habitantes. Córdoba, la niña bonita Nuestra provincia se constituyó en uno de los principales centros de interés de los candidatos, y no precisamente por sus paisajes o por un encanto especial de la tonada. Quien eso creyó, lamentablemente hay que decirle que incurrió en un error. Lo que más motivó a los candidatos son los 650 mil votos obtenidos en las Paso, en este distrito, por José Manuel de la Sota (en todo el país, logró 1,4 millón de adhesiones). Ver para dónde irán esos sufragios es también una gran duda. No hay demasiada certeza de que quienes acompañaron el frustrado sueño presidencial del gobernador se sumen a Massa, con quien De la Sota perdió la interna de UNA.Entonces, todos van por ese bocado exquisito, que puede definir el resultado de la elección o habilitar un eventual segundo turno electoral que, de concretarse, se llevará a cabo el 22 de noviembre próximo. Las cartas están sobre la mesa. Se terminaron las especulaciones. Los argentinos tienen la tela, los pinceles y la acuarela para pintar el futuro, a placer y voluntad y sin que nadie pueda decirles cómo se combinan los colores o cuál será la forma más atractiva.