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El fenómeno de wereable technology

Según un informe que el Banco Credit Suisse entregó a sus clientes, “wereable technology” es “la próxima gran cosa” y podría transformarse en un mercado de 50 mil millones de dólares.

30 de mayo de 2013 a las 02:00 p. m.
Martín Sola*
El fenómeno de wereable technology

Una pulsera que mide patrones de sueño, de alimentación y ritmo cardíaco. Una zapatilla que permite registrar movimientos, velocidades, trayectos y esfuerzos calóricos. Un cubo de hielo que nos deja saber cuándo hemos tomado demasiado. Un tenedor que avisa (por la frecuencia con la que es llevado a la boca) si uno está comiendo demasiado rápido. La  wereable technology (o "tecnología usable") apareció en escena tímidamente hace poco más de 18 meses y a partir de allí no ha parado de transformar la conversación digital. La idea es simple y su potencial es inmenso: agregar conectividad y tecnología (en especial, software ) a todo lo que nos rodea: ropa, cuidado personal, cocina, anteojos, elementos de oficina: todo es potencialmente un hardware cuyas funcionalidad y utilidad pueden ser enriquecidas por la presencia de software y conectividad. Según un informe que el Banco Credit Suisse entregó a sus clientes, wereable technology es "la próxima gran cosa" y podría transformarse en un mercado de 50 mil millones de dólares en los próximos cinco años. Representa un paso más (aunque muy relevante) hacia la masificación de la tecnología, con una particularidad respecto de avances precedentes: lo digital se vuelve clave y una especie de habilidad transversal en industrias de consumo masivo: no importa en cuál de ellas se pretenda estar, el dominio de la tecnología se adosa a las habilidades clave en la propuesta competitiva de las empresas. En la base de este potencial fenómeno global, hay tres factores esenciales: la masividad de la conectividad a Internet (diferentes estimaciones proyectan que, para 2016, el 75 por ciento de la población mundial tendrá conexión, casi la misma cantidad que hoy tiene acceso al agua potable), el abaratamiento de sensores y tags (que pueden adosarse a casi cualquier objeto y generar mediciones y datos en tiempo real y a escala global) y la masificación del software como insumo clave en casi cualquier industria y geografía, apalancado en una maleabilidad casi infinita (algo que pocos elementos pueden demostrar) y que está impulsado y sostenido por una fuerza de trabajo real y genuinamente global. Estos tres elementos, combinados, han generado un fenómeno que promete elevar de forma exponencial la cantidad de dispositivos y elementos conectados con capacidad de generar datos en tiempo real, "anticipar" necesidades de usuarios, adecuarse a diferentes tipos de uso y "evolucionar" sin necesidad de cambiar el producto, sólo actualizando el software que contiene. Posibilidades. Como fenómeno nuevo, sus promesas tienen mucho más que ver con el entusiasmo de quienes lo protagonizan que con realidades constatables, pero es previsible imaginar que será protagonista de la conversación digital en los meses por venir, fundamentalmente, porque permite a cada marca reinventar su oferta, volviéndola intensiva en tecnología. Esto implica que veremos "lanzamientos" de cosas que existen desde hace años, ahora con software y sensores embebidos. También implica proyectar una transformación importante de los modelos de negocios, que deberán incorporar nociones de "servicio ininterrumpido" para clientes siempre conectados. Así, la tradicional dicotomía "productos/servicios" se vería algo transformada, puesto que las empresas estarían ofreciendo un híbrido entre ambos.Implicará, además, una batalla para saber quién podrá sacar mayor provecho de este nuevo ecosistema de jugadores, oficiando de hub o "concentrador" y aportando valor a la sincronización entre ellos. ¿Dónde visualizaremos cuánto corrimos, nuestro pulso cardíaco o nuestro historial de uso de cualquiera de los elementos "inteligentes" que nos van a rodear? ¿Será el celular? ¿Será la tableta? ¿El televisor? ¿Una combinación de todos ellos? Los cuatro gigantes tecnológicos (Amazon, Apple, Facebook y Google) ya están orientando parte de su oferta para hacerla compatible con esta incipiente revolución de elementos conectados a Internet, adosando tags de identificación de radiofrecuencias (Rfid, por sus siglas en inglés) a celulares, incorporando lectura de sensores a tabletas o permitiendo una interacción nativa y directa entre objetos. Independientemente de quién obtenga el liderazgo, wereable technology podría consolidar un nuevo ecosistema de empresas, emprendedores y habilidades, que serán las piezas clave para alimentar el fenómeno a escala global desde la particularidad de cada geografía. En ese sentido, las oportunidades son enormes, en especial para aquellos lugares (como Córdoba) que ya cuentan con un ecosistema de empresas tecnológicas con foco en software , puesto que permitirá alimentar de forma adecuada a otras industrias que decidan incorporar tecnología a sus productos y servicios finales.Por último, las siempre presentes consideraciones sobre privacidad y seguridad. Sin dudas, las nuevas generaciones poseen una noción sobre la privacidad diferente de las precedentes, con fronteras mucho más borrosas y menos definitivas entre vida "pública" y "privada", pero cabría imaginar que el debate se volverá mucho más ácido desde el momento en que ya no "contaremos" lo que hacemos en redes sociales, sino que los demás "verán" qué es lo que efectivamente hacemos (información que será provista por varios de los elementos que usamos todos los días).De alguna manera, es un paso más en la desintermediación que la tecnología viene empujando desde hace años, aunque en esta ocasión vaya mucho más allá que en disrupciones anteriores.

*Especialista en marketing digital