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El factor generacional

Lo primero que dejó como resultado la elección presidencial es la constatación de distintas estrategias de voto.

04 de noviembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Lorena Moscovich*
El factor generacional

Lo primero que dejó como resultado la elección presidencial es la constatación de distintas estrategias de voto. Para empezar, hubo variaciones entre comicios consecutivos. Por ejemplo, entre las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) y las generales, el frente Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), de Sergio Massa, mejoró 14 puntos porcentuales en Jujuy. El Frente para la Victoria (FPV) perdió nueve puntos en Tucumán y ocho en San Juan. Pero también el votante expresa, dentro de una elección, diferentes preferencias de acuerdo con los cargos. En la localidad bonae­rense de San Isidro, Cambiemos ganó para todos los cargos. En Pilar, al norte del conurbano, el resultado fue: Cambiemos (intendente), UNA (gobernador), Cambiemos (presidente), y en Las Heras, UNA, Cambiemos, FPV, respectivamente.¿Qué criterios usaron los votantes para elegir entre los diferentes cargos en cada elección? Dos puntas posibles para empezar a dar respuesta a este interrogante son: oficialismos y recambio generacional.Los oficialismos retuvieron dos tercios de las gobernaciones. Estas victorias no fueron resultados de votantes movilizados por negras maquinarias partidarias o producto del robo de urnas y aprietes (o no sólo fueron eso). Allí donde triunfó, el oficialismo aparece como un resguardo estratégico y ra­cional frente a la complejidad y a la incer­tidumbre, como bien lo desarrolla el investigador Luis Schiumerini. La complejidad del patrón de alianzas de la oposición varía de distrito en distrito, y con eso varía también la incertidumbre sobre cuál sería su performance en la gestión.

Cambios

¿Cuándo eligieron cambiar los votantes? A nivel de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, Jesús Cariglino (UNA) perdió en Malvinas Argentinas con Leo Nardini, del FPV. Lo mismo le pasó a Luis Acuña en Hurlingham, que cayó frente a Juan Zabaleta. 
En Tres de Febrero, Hugo Curto, del FPV, perdió con Diego Valenzuela, de Cambiemos. La ­misma suerte corrió el Frente para la ­Victoria de Pilar a manos de Nicolás Ducoté o el oficialismo local en Pinamar versus ­Martín Yeza.

En las Paso, ya habían perdido la interna peronista Mariano West, de Moreno, a manos de Walter Festa, y en Merlo, Raúl Othacehé, quien cayó ante Gustavo Menéndez. Y podría seguir. UNA contra FPV. FPV contra Cambiemos. Derrotas en las Paso ante otros candi­datos del peronismo. No hay un patrón partidario del fracaso de los intendentes, pero sí uno demográfico. Salvo excepciones, como en Lanús, los ganadores fueron más jóvenes que sus contrincantes.

Cerca del 65 por ciento del padrón tiene entre 16 y 45 años. Estos votantes se socializaron políticamente bajo el ala de un kirchnerismo fresco y renovador que les ofreció una nueva política, les habló en las redes sociales, les permitió entrar al mercado y fomentó su rol de consumidores.

Ellos desconocen a este FPV que eligió a Daniel Scioli y a Aníbal Fernández. Estos 12 años han impreso un idioma político propio. La fortaleza de Cambiemos es haberlo aprendido; la debilidad del Frente para la Victoria es haberlo abandonado.

*Profesora de Ciencia Política   de la Universidad de San Andrés