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El diálogo, solución de todo conflicto

El diálogo es la mejor y única manera para la solución de todo conflicto. Para que no sea “un diálogo de sordos”, se necesita humildad y respeto. Daniel E. Annone.

21 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Daniel E. Annone (Pastor evangélico; miembro del Comipaz)
El diálogo, solución de todo conflicto

Desde hace 12 años, el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) de Córdoba hace del diálogo su estilo de vida. El pasado nos mostró tristes tiempos de desencuentros, agresiones, persecuciones y guerras religiosas, épocas en las que se querían imponer creencias y conquistar espacios. Esos lamentables recuerdos dan al tiempo presente de amistad y diálogo la belleza de la nueva convivencia, que todos disfrutamos en nuestros permanentes y gratos encuentros.El próximo miércoles 29, a las 20, realizaremos el Acto Interreligioso de Oración por la Paz y cierre del año del Comipaz, que esta vez se efectuará en la Iglesia Catedral de la ciudad de Córdoba.Será una nueva oportunidad para que fieles y ministros de muy variadas expresiones religiosas compartamos esa ceremonia, respetuosa de todos y de todas las creencias, y demostremos que es posible el diálogo y la amistad, aun en las diferencias.En este tiempo de conflictos, muchas veces nos preguntamos: ¿Argentina (tal vez el mundo) ha perdido la capacidad de dialogar? En muchos desencuentros escuchamos la expresión "sí o sí" ("si no se hace lo que quiero/queremos, rompo/rompemos todo"), entonces, se arremete con violencia para imponer la propia idea o lo que se cree es un derecho adquirido. Parece que lo único importante es vencer, aun cuando no se tenga la razón. Lamentablemente, al distinto se lo mira y califica de enemigo; muchas veces, se le impone la opinión (decía Juan Domingo Perón: "la fuerza es el derecho de las bestias"). Cuando quienes deben dialogar no escuchan y desestiman y humillan al otro, también contribuyen con la violencia y la no solución de los problemas. Ocurre en la política, las actividades gremiales, empresariales, estudiantiles y hasta familiares que se autodestruyen, porque aquellos que un día se unieron con expresiones de amor eterno, terminan peor que enemigos y con gran violencia en muchos tristísimos casos. La única forma. No nos cansaremos de reafirmar que el diálogo es la mejor y única manera para la solución de todo conflicto, con paz y felicidad. Para que no sea "un diálogo de sordos", se necesita humildad, respeto y capacidad para escuchar a los demás. Éste es un tiempo muy especial y, aunque ya se ha hablado mucho de la Navidad, es necesario mostrar, una vez más, que es la acción de un Dios que ha hecho del diálogo su método de relación con su creación. Dios dialogó con Adán, Abraham, Moisés, y así lo ha hecho a través de los tiempos en forma permanente, hasta que decidió hacerse uno de nosotros y, en Jesucristo, desarrollar el más importante diálogo. Los evangelios muestran a Dios dialogando en su Hijo con multitudes, a las que trató de mostrar, por medio del diálogo, cuál era su mayor necesidad espiritual. Una maravillosa expresión de ese nuevo diálogo iniciado en Navidad son las palabras del apóstol San Pablo, que dijo: "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (Primera Carta a Timoteo, 1:15)La paz verdadera y duradera, la solución eficaz y permanente de todo conflicto, sólo se logra en el diálogo sincero y constructivo. A la luz del mensaje navideño de amor y diálogo, tomemos la decisión de hacer del diálogo un permanente estilo de vida. El próximo miércoles 29, venga al Acto Interreligioso de Oración por la Paz y pida a Dios que el espíritu de amor y diálogo de la Navidad comience a ser parte de su propia vida.