El desafío de vivir en libertad
La lucha contra el flagelo de la inseguridad debe convertirse en una cuestión de Estado, porque reúne las dos condiciones: es importante y es urgente.
Vivir en libertad significa ser libre en el más amplio sentido de la palabra. Para ello, es necesario que el Estado nos asegure su ejercicio con todas las garantías consagradas en la Constitución Nacional. El Poder Legislativo, encargado de legislar las normas necesarias; el Poder Ejecutivo, de ejecutarlas, y el Poder Judicial, de controlarlas y aplicarlas. La lucha contra el flagelo de la inseguridad debe convertirse en una cuestión de Estado, porque reúne las dos condiciones: es importante y es urgente.Hasta que la educación cumpla su misión de enseñar valores de ética y moral a todos aquellos que equivocaron el camino, y el Estado proporcione las condiciones necesarias para el acceso de los más desamparados a un trabajo y vida digna, con una expectativa de futuro que no sea la delincuencia, debemos afrontar y reconocer la realidad presente que nos agobia.Para ello, hay que actuar con firmeza y decisión, siempre dentro del marco de la ley. Pero para lograrlo es fundamental que los jueces apliquen la ley en cada caso concreto, teniendo siempre en cuenta los derechos de la víctima del ilícito, ya que, sin descuidar los derechos y garantías del delincuente, la víctima es la que ha sufrido la violencia y la invasión a su intimidad sobre su persona, familia y/o patrimonio.Por este motivo, los jueces deben saber interpretar no sólo la letra fría de la ley, sino, fundamentalmente, su espíritu. Y para esto hay que saber aplicar el sentido común por encima de lo puramente teórico y académico, lo que suele lograrse con la instauración de jurados populares junto a los jueces técnicos.Y los abogados, que somos auxiliares de la Justicia, saber interpretar esta definición de la profesión que nos dan los manuales de derecho, y de esta manera dignificar y prestigiar, junto a los magistrados, la función encomendada por una sociedad que reclama justicia en el más amplio sentido de la palabra. Y seremos libres porque, en definitiva, es el bien más preciado, ya que la libertad es lo que da sentido a la vida.* Abogado

