El desafío actual
La “supuesta lucha” contra el narcotráfico nunca comenzó. Tan sólo se libraron algunos “combates” aislados, con resultados variados.
La problemática de la inseguridad parece haber cedido el primer lugar en las preocupaciones de los argentinos a la conflictiva situación económico-financiera con la que comenzó 2014. Sin embargo, los delitos contra los ciudadanos indefensos y los hechos violentos, sumados al agravamiento del tráfico y la producción y el consumo de drogas en el territorio nacional, evidencian que sigue agudizándose la inseguridad en la Argentina, más rápido de lo que se producía en años anteriores.Tanto a nivel nacional como en la provincia de Córdoba, con frecuencia se mencionan los logros obtenidos en la lucha contra la inseguridad y el tráfico ilícito de drogas.Tal vez con estos mensajes, de forma involuntaria o deliberada, se enmascara que en realidad esa "supuesta lucha" nunca comenzó. Tan sólo se libraron algunos "combates" aislados, con resultados variados.El enfrentamiento nunca se inició porque para ello es necesario el reconocimiento de la real situación actual (diagnóstico preciso del problema).Si bien en los últimos tiempos hubo un reconocimiento de la existencia de la gravedad de la problemática, sigue presente el peligro de que se elija el camino del "hacer como que...", para solucionar lo coyuntural sin preocupación por lo esencial y lo futuro.El reconocimiento del flagelo impone una toma de decisión política que de forma inmediata debe orientar hacia una planificación al detalle de las acciones a realizar, que indudablemente tienen que comprometer todos los recursos humanos, financieros y materiales disponibles en las instituciones nacionales, provinciales y municipales específicas, ejecutando las acciones previstas bajo el debido control político y técnico.No obstante, siempre lo más importante será el acuerdo, el consenso que debe nacer de la voluntad y la decisión del máximo nivel del poder político del Estado nacional, que involucre a todas las provincias, sus respectivos municipios, sectores sociales, de la educación, de la salud, de la producción, de la infraestructura y privados.El consenso es imprescindible porque se debe considerar "el factor tiempo", ya que una problemática que se generó en 20 años (por mencionar un lapso arbitrario de la gestación de la inseguridad actual), no se puede pretender solucionar o mejorar en uno o dos años.Este contexto presenta la oportunidad a las jurisdicciones locales, desde una perspectiva proactiva, de preparar sus estrategias para fomentar el acuerdo y concurrir a consensuar con las otras jurisdicciones provinciales y con la jurisdicción federal en la plena conciencia de la seriedad y gravedad de la lucha que se debe entablar.Tanto los responsables políticos de conducir los estados provinciales y nacional como la comunidad toda deben ser conscientes de que si se adoptara la decisión pretendida –que derive en la lucha frontal e integral contra la delincuencia–, se enfrentará a un flagelo que seguramente intentará resistir y, en consecuencia, se podría generar una lamentable escalada de violencia.Es ese el momento en que tanto los gobiernos como la sociedad tendrán que afianzar con claridad la decisión de solucionar el problema que aqueja a la seguridad pública.
*Comandante general (retirado) de la Gendarmería Nacional, diplomado en seguridad y resolución de conflictos, consultor en seguridad.

