El concepto y la conciencia del pasado atroz
Memoria. Lo hecho por nuestro país en derechos humanos hace posible, además, que el presidente François Hollande haya pedido visitar la ex-Esma, en febrero pasado, y hasta que Estados Unidos acerque documentos secretos desclasificados.
¿Por qué el presidente Mauricio Macri usó la expresión “guerra sucia” cuando se refirió a la gran tragedia de los años de plomo? ¿Fue sólo una equivocación? ¿Hay acaso una intención ideológica? ¿O se trata de una dificultad para desaprender un concepto que en su momento fue funcional a una mirada condescendiente hacia nada menos que crímenes que ofendieron a la humanidad toda? “Guerra sucia” fue la idea que intentaron imponer los represores, y el entorno de intereses que los rodeaba, para explicar que las tremendas violaciones a los derechos humanos fueron la inevitable consecuencia de un tiempo de violencia sin control. “Terrorismo de Estado” es el concepto que cayó por su propio peso para describir lo sucedido en la dictadura. Es que lo sufrido en Argentina es uno de esos casos terribles en el recuento de las pesadillas del mundo: fue ejercido con todo el peso del Estado, con instituciones de la sociedad asesinando en la clandestinidad. Esa dimensión, la de un Estado criminal e ilegal, supera el continente de cualquier discusión ideológica. Porque la tiniebla organizada que la dictadura montó en esta tierra no se limitó a la existencia en las catacumbas de la realidad de campos de concentración donde se torturó, se asesinó y se desapareció a miles de argentinos, sino que en la superficie no había manera de exponer el terror ejercido por el Estado ni de encontrar una puerta capaz de dar amparo en la más plena indefensión. Fue un tiempo de sangre y atropellos que no sólo es el más tremendo de los que vivimos en los dos siglos de existencia –tantas veces atravesada por violencia fratricida–, sino que es una hoja de espanto para toda la humanidad. La realización de juicios contra los responsables de crímenes de lesa humanidad –como el de la megacausa La Perla– representan además para el mundo un ejemplo sobre cómo un pueblo fue capaz de afrontar su terrible pasado reciente con la herramienta de la Justicia. Lo hecho por nuestro país en derechos humanos hace posible, además, que el presidente François Hollande haya pedido visitar la ex-Esma, en febrero pasado, y hasta que Estados Unidos acerque documentos secretos desclasificados. El aliento de ese pasado de infierno no deja de ser parte del aire del presente. Pero la conciencia con que lo asumimos también define la marcha hacia el porvenir. Y el concepto es siempre un reflejo de esa conciencia.

