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El ataque como arma de defensa

Fuera del enfrentamiento que deriva del conflicto entre el Gobierno y el Poder Judicial, el tránsito por el último mes del año se anticipa también tumultuoso en otros sectores.

30 de noviembre de 2014 a las 12:02 a. m.
El ataque como arma de defensa

Si no fuera por la capacidad y decisión de hacerles daño a quienes considera enemigos, la reacción del oficialismo de denunciar a sus denunciantes podría interpretarse como propia de un incomparable infantilismo político. Es tan elemental como aquello de disimular la presencia de un elefante llenando la calle de elefantes, o creerse que, cualquiera sea el caso, la mejor defensa es un buen ataque. El juez Claudio Bonadio investiga los lazos entre el empresario patagónico Lázaro Báez y la presidenta Cristina Fernández, su fallecido esposo Néstor Kirchner y los hijos del matrimonio.Por ese motivo, el magistrado se ha convertido en el eje del mal y no sólo han pedido un juicio político para destituirlo como juez, sino que también lo acusan de enriquecimiento ilícito y de cualquier otra razón que pueda quitarlo de sus funciones.Lo mismo les sucede a dirigentes de la oposición que fueron a la Justicia a pedir que se esclarezcan los hechos de corrupción en los que podrían estar involucrados miembros de la familia presidencial y otros funcionarios de alto nivel. Lo razonable sería que si ese juez, otro magistrado o cualquier dirigente de la oposición merecen ser denunciados porque actúan al margen de la ley, el Gobierno lo haga antes y no después, porque deja de ser creíble y aparece como venganza. Sólo ellos Los nombres de las empresas y personas físicas argentinas que poseen 4.040 cuentas bancarias en Suiza estaban en poder de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) desde hace bastante tiempo. Como las investigaciones judiciales y periodísticas que rastrean operaciones de lavado de dinero se están aproximando a revelaciones trascendentes, la Presidenta, desde Olivos, dio la orden a Ricardo Echegaray de difundir una parte de la lista, justamente la que integran compañías o apellidos enfrentados al Gobierno. Otra vez cabe el mismo razonamiento: si esas cuentas son irregulares o contrarias a la legislación argentina, ¿por qué razón la Afip no actuó antes? Fuentes del interior de ese organismo sostienen que la mayoría de las cuentas están debidamente declaradas y que no hay evasión por parte de sus titulares.Esas listas son usadas, entonces, para amenazar y "escrachar" a quien el Gobierno quiera. Lo mismo sucede con ciertas carpetas que contienen información reservada de los servicios de inteligencia, sea de la secretaría del área o del grupo que regentea el comandante en jefe del Ejército, general César Milani. Son los famosos "carpetazos" con los que el oficialismo consigue quebrar voluntades.Esas mismas fuentes que registran desde adentro cada movimiento de la Afip aseguran que Echegaray no puede negarse a cumplir las órdenes de Cristina, pero que su relación con otros funcionarios del Gobierno empeora cada día. Ponen como ejemplo a Axel Kicillof y dicen que, si fuera por el ministro de Economía, Echegaray ya no estaría más en su puesto. Pero la información sensible que maneja el recaudador es un impedimento para echarlo. Sabe demasiado.Echegaray mantiene, en cambio, vínculos estrechos con Daniel Scioli y aspira a seguir en el gobierno si el bonaerense es elegido presidente en 2015. Sería deseo del titular de la Afip que, cuando venza su mandato en ese organismo, alguien le proponga ocupar otro lugar de mayor relevancia en la estructura económica del Estado. Sin respuestas Fuera del enfrentamiento que deriva del conflicto entre el Gobierno y el Poder Judicial, el tránsito por el último mes del año se anticipa también tumultuoso en otros sectores. En los gremios, el reclamo por la elevación del piso del Impuesto a las Ganancias y la exención de ese gravamen al medio aguinaldo está movilizando el descontento hasta en aquellos sindicatos nucleados en la CGT oficialista que encabeza Antonio Caló.Algunos dirigentes de esa línea parecen no perder las esperanzas a pesar de las reiteradas negativas del Gobierno. "Algo nos van a dar, porque saben que la situación está complicada", repiten ilusionados.Frente a ellos, la mayoría de los empresarios se muestran desesperanzados con el gobierno de Cristina y apuestan a que el recambio del año próximo siente otra vez las bases del crecimiento.El flamante Foro de Convergencia Empresarial, integrado por 60 cámaras, tuvo el jueves una fenomenal convocatoria, no sólo de hombres de empresa sino también de los principales referentes de la oposición.Un dato quedó como bandera: Argentina está en condiciones de crear rápidamente tres millones de puestos de trabajo. Para eso, claro, deben cambiar ciertas reglas de juego que el actual Gobierno no parece dispuesto a tocar.