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El actual desprecio argentino por el mérito

Negar la capacidad de superarse es negar nuestra esencia, nuestra condición humana. El humanismo y la libertad son la contracara de los totalitarismos de izquierda o de derecha que siempre negaron a la persona como individuo.

12 de noviembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Laura Sesma*
El actual desprecio argentino por el mérito

La equidad es la cualidad que mueve a dar a cada uno lo que se merece. Y el mérito, resultado de las buenas acciones que hacen digna de aprecio a una persona, aquello que hace que tengan valor las cosas. La sociedad argentina debe recuperar imperiosamente el valor del mérito, que fue lentamente dinamitado a partir de la demagogia y el populismo como formas de gobierno.No sólo el peronismo en el poder como concepción y práctica errónea de la justicia social, sino sectores que se autodenominan progresistas han asimilado el mérito a una idea de elite y de discriminación. Por ejemplo, creer que es más "justo" un sorteo que brindar instrucción para un examen de ingreso a una escuela es tan absurdo como mezquino. Nada más alejado del progreso y de la justicia.Negar la capacidad de superarse, de esforzarse aun en condiciones difíciles, es negar nuestra esencia, nuestra condición humana. El humanismo y la libertad son la contracara de los totalitarismos de izquierda o de derecha que siempre negaron a la persona como individuo.La exigencia basada en la creencia de que el otro puede, como la oportunidad justa, nos obliga a potenciar lo mejor de cada uno. Por el contrario, cuando se iguala para abajo, cuando se borran las diferencias esenciales, cuando no se contraponen obligaciones a los derechos, cuando no se demanda esfuerzo colectivo o personal para mejorar, se condena a una sociedad pobre e ignorante a seguir siéndolo.La permisividad suele asociarse a la comodidad o, lo que es peor aún, a la necesidad de ganarse el apoyo o simpatía sin importar los resultados.La mayoría de las políticas públicas de esta última década –algunas importantes– han estado teñidas de esta nefasta concepción, porque el objetivo ha sido usar y no empoderar al ciudadano.El ingreso universal, los subsidios, las políticas educativas, las políticas gremiales, el uso de los espacios públicos, la vida universitaria, las políticas de derechos humanos, todo ha sido utilizado y manoseado como medios para conseguir poder y una supuesta legitimidad que sólo es real cuando se basa en el ejercicio de la autoridad justa, en la coherencia, en la verdad y en el ejemplo, principios ausentes en quienes han tenido la alta responsabilidad de gobernar el país por más de 20 años desde 1990.La permisividad maliciosa y la corrupción deben ser combatidas. Es tanto o más importante en el futuro inmediato del país consensuar medios que fines, porque recuperar la decencia, la esperanza y la confianza es nuestro principal desafío.El próximo gobierno deberá promover el mérito y el premio a las buenas prácticas, en primer lugar entre sus funcionarios y en el funcionamiento del propio Estado, para luego poder exigir a la sociedad los esfuerzos necesarios para reconstruir valores y niveles de convivencia basados en la tolerancia, el respeto a la diversidad y la responsabilidad individual por acción u omisión.

*Subsecretaria de Capacitación y Formación de Recursos Humanos de la Municipalidad de Córdoba