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Una peatonal más segura

Los inspectores municipales, los comerciantes y los habitantes de la ciudad de Córdoba coinciden en reclamar una peatonal más segura, para que cada uno pueda desarrollar sus actividades.

14 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Una peatonal más segura

Al realizar un balance de los seis primeros meses de su gestión, el intendente de la ciudad de Córdoba, Ramón Javier Mestre, puso negro sobre blanco una realidad que no admite discusiones: la capital de la provincia sufrió un proceso de degradación durante los últimos 12 años, el que, por la historia, cultura y potencial de esta ciudad, debe ser revertido. Las sucesivas administraciones de Germán Kammerath, Luis Juez y Daniel Giacomino no pudieron mantener el esplendor que se merece la segunda ciudad del país. La crisis económica de 2001-2002 y sus consecuencias puede justificar algún retraso en el proceso de embellecimiento, crecimiento ordenado y de obras públicas, pero nada torna comprensible la compleja burocracia en que se halla encerrado hoy el Palacio municipal, con impacto en todas las actividades.El deterioro es visible en las distintas arterias, sean avenidas o calles de barrio (las únicas que se mejoraron fueron por tarea del Gobierno provincial); en el alumbrado público; en el equipamiento y conservación de los centros de salud médica y odontológica; en las plazas públicas y un largo etcétera.Es cierto que sobre la ciudad convergen tres de los más poderosos gremios que actúan en el escenario público, pero la pérdida del poder municipal ha sido una constante. Una fotografía que exhibe la degradación de la calidad de vida de Córdoba es su área peatonal. Allí, vendedores ambulantes de cualquier tipo de mercadería son los principales actores de ese paisaje, convertido en la mala imagen de una kermés.No parece haber poder que detecte y detenga los intereses económicos que se ocultan tras personas necesitadas de vender en la calle cualquier mercadería para lograr una mínima subsistencia. Y no parece haber poder que detenga la violencia de algunos vendedores para defender posiciones de privilegio, que van en perjuicio del comercio y de la vida organizada en sociedad. Tampoco hay garantías para los transeúntes, ya que estos pueden ser objeto de robos, engaños y deslealtad comercial, sobre lo que allí se ofrece de modo ilegal. La proximidad de una de las principales fechas de la venta minorista –como es la del Día del Padre– agrava el panorama.Las autoridades municipales, con la ayuda de organismos provinciales y nacionales, deben recuperar el control del área peatonal, para que la vida y las actividades que allí se desarrollen sean más seguras para todos.La integridad física de los inspectores municipales no puede estar amenazada; la subsistencia de los comercios que pagan alquileres e impuestos debe ser respetada, y también tiene que ser valorada la seguridad de miles de cordobeses que eligen ese ámbito como punto de encuentro o de desarrollo de sus actividades. Sería el mejor homenaje a la ciudad que dentro de pocos días cumplirá 439 años.