Una ley de hierro de la historia
Si algo enseña la historia, es que las naciones prosperan o decaen con su prensa, la que está seriamente amenazada en la Argentina, tal como lo denunció la Asociación de Entidades Periodísticas.
Hace dos mil años, el gran historiador Cayo Cornelio Tácito enseñó que "los peores enemigos son los que aprueban siempre todo". Nadie puede aseverar con justicia que esa sabia reflexión no conserve su alto contenido original de verdad. Porque si algo demuestra la historia es, precisamente, que el paso de los años no hizo sino enriquecer su valor admonitorio. Los sistemas políticos autocráticos, totalitarios, autoritarios o tiránicos, que intentaron lograr una aquiescencia sistemática, se derrumbaron siempre porque sus cimientos se resquebrajaron por la infatigable tarea de zapa que realizaban, queriéndolo o no, los obsecuentes por la obsecuencia misma, los oportunistas que alquilaban su incondicionalidad porque ésta es el atajo ideal para medrar con mayor rapidez, y quienes, de modo sincero y erróneo, creían que un gobernante jamás podía equivocarse.Esta absurda certidumbre fue profesada en todos los tiempos por cuantos se creyeron que ejercían el poder por voluntad de Dios, reemplazados más tarde por los autoasumidos depositarios del mandato de las masas. Y, por sobre todo, por aquellos que se saben beneficiarios del azar y por ello necesitan vitalmente de la aprobación general y acrítica para transmutar ese golpe de fortuna en un mandato mesiánico. En cualesquiera de esos casos, la crítica representará siempre una blasfemia; el disenso, una amenaza larval. Por cierto, no toda crítica supone un diagnóstico leal, preciso y orientador hacia el rumbo justo, pero aun así sirve para una aproximación útil a lo real.En la cultura mediática globalizada que la humanidad ha comenzado a construir, se lleva hasta el paroxismo la instalación del pensamiento único, que desarrollaron a su manera los totalitarismos.Quienes no aprenden las lecciones porque presumen poseer más fortaleza para rechazar los embates de la verdad, no perciben que están excavando el oscuro final de sus aventuras. Enceguecidos por la adulación, no pueden ver una verdad evidente por sí misma: el periodismo independiente es la mejor salvaguarda de estabilidad de los gobiernos democráticamente legitimados. Joseph Pulitzer advirtió que "las naciones prosperan o decaen simultáneamente con su prensa". Con su prensa independiente. Abundan los ejemplos de gobernantes y sistemas que se extinguieron porque rehusaron ésta, una de las leyes de hierro de la historia.Vale recordarlo hoy, en momentos en que la Argentina parece transitar el camino hacia el total desprecio de este derecho y enseñanza de la historia. Precisamente, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) ha declarado que ese principio universal está siendo avasallado. Más que una jornada para festejar, es ésta una que debe ser dedicada a reflexionar sobre por qué hemos retrocedido en esa conquista.

