Salida sin éxito
La confirmación de Estados Unidos de que la retirada de Afganistán se hará recién en 2014 revela que el problema nunca tendrá una solución militar.
Dentro de seis meses podría iniciarse de modo muy lento el retiro de Afganistán de la coalición militar armada por Estados Unidos, luego de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas, en Nueva York. Sin embargo, lo que se esperaba como un anuncio más contundente, con base en las promesas realizadas en su momento por Barack Obama, quedó frustrado cuando la secretaria de Estado, Hillary Clinton, reveló el viernes último en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) –que se realizó en Lisboa– que el proceso comenzará en los próximos meses, pero concluirá recién en 2014.La decisión – Exit strategy (en inglés, "estrategia de salida", que en términos militares implica minimizar los riesgos de pérdidas de vidas y de material bélico)– no podrá disimular el fracaso. En efecto, un informe elaborado por el mediático general David Petraeus, comandante de la coalición, reconoció semanas atrás que una parte importante del territorio afgano aún sigue bajo el control de los talibanes.Tal como señalaron sus aliados en varias ocasiones al obstinado presidente George W. Bush, el problema afgano nunca tendrá una solución militar, sino que requiere una política. Es por ello que, en otro tácito reconocimiento de la realidad, se admitió que el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, iniciara negociaciones con los talibanes, quienes, por primera vez en nueve años, aceptaron su invitación al diálogo. Es que parecen reconocer, finalmente, dos claras verdades: nunca podrán obtener una victoria completa y nunca podrán ser completamente derrotados.Según observadores diplomáticos, la avenencia de los talibanes se explica porque se encuentran en situación de fuerza. Según lo difundido por la prensa norteamericana, Petraeus reconoce que las milicias musulmanes controlan gran parte del este y sur del país y que la coalición que comanda deberá mantenerse en acción entre 18 y 24 meses más, por lo menos. Después de 2013, quedarían acantonados efectivos para asesorar al gobierno de Karzai en la formación de las fuerzas policiales y militares gubernamentales. Ahora, la decisión es enviar por primera vez tanques de guerra para reforzar las posiciones. En el último año, fueron adiestrados 35 mil policías y 68 mil soldados afganos. Sería un importante avance, de no existir un inquietante detalle: no son confiables. Abundan las deserciones: uniformados que huyen con sus armas y se incorporan a las milicias. No es tarea fácil, ni de pronóstico exitoso, el que se han echado encima Estados Unidos y Gran Bretaña, que realizan los mayores aportes en hombres y material bélico.Canadá ya anunció la salida en julio de la mayor parte de sus soldados y Francia confirmó que el próximo año entregará la mayoría de los distritos que aún controla. Se trata, entonces, de una "estrategia de salida" relativamente decorosa.

