Realidades inconciliables
La adicción del Gobierno nacional a la realidad virtual inspiró el nuevo proyecto de presupuesto, cuyas distorsiones sobre la inflación, por caso, aumentarán las presiones de la realidad concreta.
Según el proyecto de presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional para su aprobación, en 2011 la cotización promedio del dólar estadounidense llegará a 4,10 pesos, mientras que el índice inflacionario trepará sólo hasta 8,9 por ciento. La segunda de esas previsiones difícilmente se aproxime a la realidad. Aceptar esa estimación inflacionaria es internarse en las fantasmagorías de la realidad virtual, toda vez que su crecimiento está instalado desde hace casi un lustro en los dos dígitos y en los últimos años parece haberse "estabilizado" por encima del 20 por ciento.El incontrolable gasto público y el saqueo sistemático de los enormes recursos que deberían pertenecer al sistema previsional se explican claramente si se consideran dos factores clave: las elecciones generales del próximo año y la proclamada voluntad continuista del kirchnerismo, por un plazo no menor de dos décadas.Mientras tanto, hace cuanto puede para contener la presión de una realidad que amenaza con hacer saltar sus proyectos y las válvulas de seguridad socioeconómica. En el comercio internacional, se ha imputado a nuestro país imprevisibilidad, contradicciones y una insanable tendencia a adoptar medidas unilaterales que destruyen la eventual evolución de los negocios.En una reciente visita, el comisario (ministro) de Comercio de la Unión Europea (UE), Karel de Gutch, advirtió que los exportadores de los países miembros observan con escepticismo el crecimiento del intercambio con la Argentina.No es casual que nuestro comercio exterior se base, fundamentalmente, en la colocación de saldos exportables en el mercado brasileño. Así, a pesar del crecimiento general de la demanda internacional, por la lenta y frágil recuperación de la economía tras el estallido de la burbuja inmobiliaria estadounidense y la subsiguiente crisis financiera, sólo ocho por ciento de las exportaciones se destinan a la UE, mientras que Brasil absorbe 45 por ciento. Vamos camino de regreso a la situación imperante hasta fines de la primera mitad del siglo 20, cuando teníamos un solo gran comprador, que era Gran Bretaña, con la consiguiente dependencia que ello implicaba.Súmense a todo ello la crónica inseguridad jurídica, que alcanzó, por ahora, su máxima exteriorización con el apoyo dado por el Gobierno nacional a la rebelión de Daniel Peralta, gobernador de Santa Cruz, contra un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación; las vueltas de tuerca a la ofensiva generalizada contra ejecutivos y empresas de medios no oficialistas y la reciente reaparición de la tortuosa guerrilla montonera, que advirtió que sus armas no están enterradas, para completar el montaje de un escenario que sólo induce a representaciones falaces y autoritarias, que provocan más temores y más incertidumbre en un país que está saturándose de ello.

