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Presupuesto 2022, una guía sujeta a distorsiones

Las primeras observaciones a las estimaciones realizadas por el ministro Martín Guzmán anticipan un duro contraste con la realidad, además de la oposición política interna desatada en el partido de gobierno.

25 de septiembre de 2021 a las 12:02 a. m.
Presupuesto 2022, una guía sujeta a distorsiones
Martín Guzmán, ministro de Economía de Argentina. (Federico Lopez Claro)

El ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, ha reivindicado el valor del Presupuesto nacional como un instrumento que debe ordenar las decisiones de la administración pública nacional y de los agentes económicos.

La guía trazada por las partidas de gastos y de recursos, así como las políticas fiscales, monetarias y cambiarias que se establecen en su texto, debieran “tranquilizar la economía”. El objetivo es elogiable y guarda relación con el criterio que aceptan y cumplen los países más desarrollados del mundo.

Estas suelen estar sujetas a los resultados electorales y a los humores sociales, como sucedió en las primarias del 12 de septiembre.

No sólo se cambiaron ministros en áreas clave, sino que también se decidió aumentar el gasto para revertir un resultado que dejaría al oficialismo sin cuórum propio en ambas cámaras del Congreso.

Desde la vicepresidenta Cristina Kirchner hasta encumbrados funcionarios y dirigentes del Frente de Todos, culparon a Guzmán por el excesivo ajuste en las partidas oficiales, cuando el ministro cumplió con las expectativas trazadas en el cálculo de gastos y recursos de este año.

La incongruencia vuelve a plantearse para 2022, cuyo Presupuesto prevé una inflación de 33 por ciento; crecimiento de la economía de cuatro por ciento; un déficit fiscal similar y un dólar oficial a 131,10 pesos para fines de ese año, con una devaluación implícita de 28 por ciento.

Analistas y consultoras ya anticiparon que esas proyecciones no son realistas y pecan de cierta irracionalidad, como el hecho de que el relevamiento de expectativas de mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación de entre 45 y 50 por ciento para 2022.

También es incierto el resultado de establecer un cronograma de aumentos de los servicios públicos con segmentación de los usuarios.

Los diputados kirchneristas son reacios a este tipo de medidas. En la práctica, el titular del bloque impulsó un proyecto para bajar la tarifa de gas natural al establecer nuevas áreas del país como zonas frías.

La reducción de los subsidios es clave para evitar un déficit fiscal superior al proyectado, lo que obligaría a más emisión, con su impacto en el índice de precios.

Las primeras observaciones a las estimaciones realizadas por Guzmán anticipan un duro contraste con la realidad, además de la oposición política interna desatada en el partido de gobierno.

La guía para tranquilizar la economía estará sometida a múltiples encontronazos, que se podrán ampliar en función del resultado electoral del 14 de noviembre.

Más allá de los cambios que se proyecten, funcionarios y legisladores deberán asumir que el mensaje en las urnas es la necesidad de avanzar en reducir la carga impositiva que soportan la producción y las familias.

Esta decisión llevará tranquilidad y un humor social más proclive al crecimiento económico que los optimistas pero incongruentes números del Presupuesto 2022.