Políticas contra la pobreza
La propuesta contra la pobreza que la Iglesia e institutos de economía entregarán a los candidatos a gobernador de Córdoba es un mensaje que debe ser escuchado.
Faltan menos de 75 días para las elecciones de gobernador y vice de la provincia de Córdoba. Pese a que la campaña electoral aún no empezó de manera formal y varios partidos están definiendo sus candidatos, los principales referentes políticos ya señalaron los trazos gruesos de sus propuestas. Estas apuntan a generar condiciones de desarrollo y empleo, además de combatir la inseguridad, que es quizá el principal problema que afronta hoy la sociedad.En este contexto, resulta oportuno el aporte que se apresta a realizar la Iglesia Católica de Córdoba. A través de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (Adec) y con la colaboración de institutos de economía de la provincia, expondrá a los candidatos un trabajo que pone como eje de las futuras acciones la necesidad de combatir la pobreza.Sin dudas, junto a la desigualdad y la inclusión, este problema económico, social y cultural debería ser la máxima preocupación del próximo gobernador.El trabajo que presentará Adec aludirá también a cuestiones como el crecimiento económico, el desarrollo de los sectores que potencian el fortalecimiento provincial y la posibilidad de aprovechar los recursos humanos formados en las nuevas tecnologías de la información.La dirigencia tiene que recibir de buen grado esta iniciativa del sector privado, ya que, además de los centros de estudio económicos, participaron en su elaboración las principales entidades gremiales y empresariales de Córdoba.Esa tarea se desarrolló en un contexto en que el Gobierno nacional desconoce el aumento de la pobreza, se niega de forma sistemática a medirla, desde el segundo semestre de 2013, y reniega de aplicar políticas que tiendan a corregir la inflación –la principal generadora de pobreza–, la informalidad laboral y el narcotráfico, factores que retroalimentan esa dura realidad.Cuando una persona se sumerge en la pobreza, comienza a perder su condición de ser social y es fácil presa del clientelismo político, de las tentaciones de la delincuencia y de la droga, para intentar salir de esa situación que le impide una subsistencia digna.Córdoba no escapa al cuadro general del país, donde las fronteras de la pobreza se han expandido en los últimos años, lo cual es visible en los grandes cordones de miseria que rodean a los principales centros urbanos. Pero esa condición no debe ser una excusa para que los futuros gobernantes eludan colocar entre sus prioridades el combate a este flagelo.Por ello, las recomendaciones de la Iglesia Católica y de los principales economistas de Córdoba deberán ser sopesadas por los candidatos y puestas en práctica para que miles de cordobeses encuentren en esta provincia un lugar digno para su desarrollo.

