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Políticas contra el femicidio

Son necesarios planes de acción urgentes, claros, concretos y medibles para combatir este aberrante delito contra las mujeres que ya se ha cobrado 25 víctimas a lo largo de 2013.

26 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Políticas contra el femicidio

A comienzos de julio, lo advertimos: este año podía registrarse un crecimiento en la cantidad de femicidios en la provincia de Córdoba, porque durante los primeros seis meses ya había 15 casos. Pues bien, el segundo semestre, y sin contar estos últimos 10 días, ya alcanzó la cifra de 10 asesinatos, de modo que el año terminará con 25 femicidios o más.

Es el número más alto para la provincia desde que se recopilan datos fehacientes, a través del relevamiento que realiza el Observatorio de Femicidios de la Casa del Encuentro, con base en noticias divulgadas por los medios de comunicación, y con el que colaboramos.

De ello se desprende que no existen estadísticas oficiales que permitan dar cuenta de un seguimiento oficial del problema de la violencia contra la mujer, pese a que hay reclamos en ese sentido por parte de organizaciones de la sociedad civil desde hace tiempo y a que es habitual que políticos y funcionarios locales realicen declaraciones ponderando cuán importante es que el Estado entregue a la sociedad estadísticas confiables sobre diversas problemáticas.

Los registros parciales en los que podemos basarnos, entonces, señalan que en 2008 hubo 18 femicidios en la provincia; en 2009, fueron 19; en 2010, subieron a 24; los dos años siguientes disminuyeron: en 2012 hubo sólo 16, lo que hizo pensar que comenzaba a revertirse la tendencia.

Pero 2013 ha destruido esa pequeña esperanza y los números de estos 12 meses debieran ser la plataforma de lanzamiento de una campaña que involucre ya no sólo a las organizaciones no gubernamentales y a los medios de comunicación, sino al Estado con todos sus poderes: el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, las fuerzas de seguridad, los municipios; cada uno de ellos debiera comprometerse con un objetivo claro, concreto, medible, para que 2014 nos encuentre a todos combatiendo este flagelo, que es uno de esos delitos que pone en duda que seamos una comunidad civilizada.

Se dirá: ocurre en todas las provincias, ocurre en todos los países. Nuestra respuesta es que no tenemos derecho a guarecernos en la impotencia. Primero tenemos que actuar. Actuar hasta sentirnos –parafraseando al obispo español Pedro Casáldiga– soldados derrotados de una causa invencible. Y entonces actuarán otros en nombre de esa causa que es la vida.

Se dirá: la Provincia tiene el programa del botón antipánico. Nuestra respuesta es que se trata de un buen plan, pero los números demuestran que no alcanza. Salvó a muchas mujeres, permitió detener a varios agresores. Pero no alcanza. Necesitamos más botones y más programas.

Hoy, en no pocos casos, el femicidio incluye a los hijos de las víctimas, lo que amplifica el drama de manera exponencial. Para luchar contra esta forma de violencia, necesitamos políticas públicas.