Otra víctima reclama justicia
Exactamente por eso, por expresar con claridad la reiteración de hechos que con cierta frecuencia se producen en nuestras calles y rutas, debe llamarnos a la reflexión.
El jueves pasado, minutos antes de las diez de la noche, en la siempre muy transitada avenida Rafael Núñez, un automovilista giró en “U” en un lugar donde tal maniobra no está permitida y provocó una tragedia: chocó contra un motociclista, que, al perder el control de su vehículo, terminó desviándose hacia la vereda, donde impactó de lleno contra un poste. El golpe fue tan fuerte que, a pesar del casco de protección obligatorio, Leandro Falcón, de 20 años, empleado de delivery de un comercio de la zona, murió en el acto. El automovilista, en tanto, huyó del lugar.
El lamentable resultado de este accidente no constituye novedad alguna. Pero exactamente por eso, por expresar con claridad la reiteración de hechos que con cierta frecuencia se producen en nuestras calles y rutas, debe llamarnos a la reflexión.
En primer lugar, tenemos una violación de las normas de tránsito como causa del accidente. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar la omnipotencia con que se manejan algunos conductores, como si nadie tuviese derecho a decirles cómo deben comportarse porque ellos se consideran incapaces de cometer el mínimo error?
Con todo, es igualmente cierto que la ausencia del Estado fomenta las violaciones de las normas de tránsito.
Si hubiese más control en las calles, y sobre todo en arterias tan concurridas como la avenida Núñez, que, también hay que decirlo, hasta suele ser convertida en una pista de carrera, ante el temor de ser sancionados, más de un conductor se cuidaría de cometer faltas.
En segundo lugar, tenemos un automovilista que tras protagonizar el choque, y consciente o no de la muerte del motociclista, se da a la fuga. Los especialistas sostienen que los que huyen en este tipo de accidentes son una minoría.
Pero, de todas maneras, cabe preguntarse si no ha llegado la hora de debatir una nueva figura penal específica para el que choca y huye.
Finalmente, la otra cara de la moneda: la responsabilidad ciudadana se pone a prueba en estas situaciones y es la herramienta con la que cuenta la sociedad para que se identifique al automovilista que provocó la muerte de Falcón y se haga justicia.
El fiscal a cargo de la causa, Martín Bertone, sostuvo a este diario que, poco después de ocurrido el accidente, eran muchos los testigos que se habían presentado para colaborar con el esclarecimiento del hecho y la identificación del vehículo que huyó del lugar.
Esto constituye una muy buena señal, porque lo peor que nos puede pasar es que la Justicia no pueda actuar y cumplir su cometido.
Los que vieron el accidente y los que saben que alguien escondió un auto con determinadas señales de haber protagonizado un accidente tienen la obligación de colaborar.

