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Otra ofensiva contra la Justicia

El kirchnerismo intensifica en estos días su ofensiva contra la Corte Suprema de Justicia, cuyos ministros demuestran con sus sentencias una plausible independencia de criterio.

14 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Otra ofensiva contra la Justicia

E l kirchnerismo, recién llegado al peronismo, parece haber descubierto ahora una de las frases menos afortunadas de Juan Domingo Perón: "Al enemigo, ni justicia". Ésta se hermana en barbarie con aquella del "cinco por uno".

Alguna vez, el gobierno de Néstor Kirchner y, luego, el de su esposa Cristina Fernández, exhibieron con justificado orgullo el saneamiento de la Corte Suprema de Justicia, la que se depuró de la "mayoría automática" que durante el menemismo hizo del Poder Judicial una indecorosa escribanía de las acciones y omisiones del Poder Ejecutivo. Ese orgullo estaba bien fundamentado, porque los nuevos ministros poseen una calidad académica y una integridad profesional que dan a la ciudadanía las mayores garantías de independencia y solidez jurídicas.

Pero la obsesión hegemónica empuja al oficialismo a destruir la última de sus dos obras constructivas que quedaban en pie; la anterior, la disciplina fiscal, fue barrida por el gasto incontrolado del clientelismo y del proyecto continuista ("20 años de kirchnerismo", según ambición expresa del ex presidente). El ultrakirchnerista diputado Carlos Kunkel ha descubierto ahora que "15 magistrados tienen más de 75 años y no se jubilan", como si hubiese una edad límite para la lucidez intelectual. En nuestro país, se cuentan por millares los jóvenes funcionarios y legisladores nacionales, provinciales y municipales de distintas corrientes políticas cuyo nivel intelectual parece estar devastado.

Para algunos, el Poder Judicial funciona con admirable lozanía cuando alguna cámara archiva denuncias de enriquecimiento ilícito contra el matrimonio presidencial o cuando alguna otra no observa impedimento para que el Poder Ejecutivo, decreto de necesidad y urgencia mediante, use reservas del Banco Central para pagar deuda. Claramente, para el Gobierno la lucidez de las neuronas de ministros y magistrados está en relación directa con el poder hegemónico.

La actual ofensiva comenzó en marzo último, cuando la Presidenta interpretó un llamado de la Corte a la mesura como un acto de censura y, a mayor agravio, Cristina Fernández calificó de "jueces delivery " y miembros del "partido judicial" a quienes se pronuncian en contra de los intereses kirchneristas en algunos de los juicios de la fronda de denuncias por actos de corrupción y en las peticiones de mandatarios provinciales que claman por el fin del perverso sistema de coparticipación federal en vigencia.

Impelido por la obediencia debida, el diputado nacional Alejandro Rossi superó a la Presidenta cuando propuso reformar el Consejo de la Magistratura y que los jueces sean evaluados cada cuatro años. Peor aún: el ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak, superó en dislates a sus correligionarios al calificar de "aristocratizante" al Poder Judicial.