Otra carga para la familia
El aumento de la matrícula en escuelas privadas para 2013 y el casi seguro incremento de las cuotas suponen otra pesada carga para las familias, en un proceso inflacionario que no se detiene.
Las escuelas privadas de Córdoba han comenzado el proceso de preinscripción o de “reserva de banco” para el próximo ciclo escolar. Es una tarea habitual que se efectúa en esta época del año en esos establecimientos que, luego del registro de quienes actualmente cursan y de sus familiares directos, permite conocer cuál es el número de bancos disponibles para 2013.
Sin embargo y como viene sucediendo durante los últimos ciclos lectivos, ya se anticipa un importante aumento en el costo de la matrícula escolar para colegios que, en la mayoría de los casos, posee un subsidio del Estado provincial para afrontar el pago del plantel docente.
El titular de la Junta Arquidiocesana de Educación Católica de Córdoba, Guillermo Buitagro, admitió que en los 260 establecimientos que responden a esa orientación se proyectan incrementos en la matriculación que oscilan entre el 25 y 30 por ciento. Admitió, además, que en algunos casos podría darse una suba mayor en función de la incorporación de nuevas tecnologías o la inclusión de materias extracurriculares, con su equipo docente, que no son subvencionadas por el Gobierno provincial.
Sin embargo, este medio detectó que en ciertos casos los aumentos proyectados alcanzan a entre 40 y 50 por ciento por diversas razones, entre las que se incluyen los aumentos otorgados a los docentes. No obstante, desde sectores gremiales se minimizó el impacto del incremento salarial como para justificar alzas tan elevadas en la matrícula y, casi con seguridad, en las cuotas que se abonarán durante el año escolar. Cualesquiera que fueran las motivaciones para tomar esta decisión, implica una exigencia en dinero para las familias de suma importancia.
Casi uno de cada tres alumnos inscriptos en la provincia concurre a escuelas de gestión privada. En total, son 282.335 educandos. La decisión de enviar los hijos a esos institutos de enseñanza, ya sea por razones confesionales o bien estimadas en la calidad de la educación, provoca hoy una delicada situación en los respectivos hogares.
En numerosos casos, las familias se ven sometidas a la opción de tener que elegir entre enviar a los hijos a una escuela privada, una mejor prestación en salud o resignar las ansiadas vacaciones, en lo que se conoce como el "consumidor o". Esta caracterización del marketing tiene que ver con la necesidad de optar, ya que los ingresos del grupo familiar no alcanzan a cubrir en su conjunto las aspiraciones mencionadas.
Lo que subyace es un proceso inflacionario que no parece tener techo, ya que para 2013 los institutos de economía anticipan un salto más en desde el actual peldaño, ubicado en torno del 25 por ciento anual.
La peligrosa desatención del Gobierno a la suba de precios incuba la posibilidad de mayores y más graves conflictos que el que se preanuncia en el ámbito de la educación privada.

