Editorial. Una política para la energía en Argentina

El país posee un potencial enorme sobre la base de la energía y del agua, pero requiere de un plan integrador y sustentable para su desarrollo y crecimiento.

05 de junio de 2026 a las 12:01 a. m.
Una política para la energía en Argentina
MEZCLA. Las naftas se venden con una porcentaje mayor de etanol.

La intensidad informativa que vive la Argentina provoca que noticias importantes para el perfil económico del país pasen inadvertidas; por caso, las vinculadas a la necesidad de una política consensuada para múltiples fuentes y usos de la energía.

Los disparadores de ese debate pueden ser las millonarias inversiones que se anuncian para Vaca Muerta en la exploración de petróleo y de gas natural, así como las destinadas a la extracción de litio en el norte.

También puede incorporarse a ese trazado estratégico el mayor uso de bioetanol, con base en el maíz o en la caña de azúcar, o de biodiésel, a partir del aceite de soja.

El costo del petróleo, que trepó 40% desde el inicio de la guerra en Medio Oriente hace más de tres meses, impulsó una mayor mezcla de biocombustibles con las naftas y el gasoil.

Varias petroleras decidieron llevar del 12% al 15% la mezcla de bioetanol con los combustibles tradicionales, al tiempo que se registró un aumento en el consumo de biodiésel.

La primera de las demandas favorece a Córdoba, por las instalaciones de varias plantas para su procesamiento, así como por ubicarse en las primeras posiciones en la cosecha de maíz.

El Gobierno provincial y legisladores de Córdoba en el Congreso Nacional bregan por establecer por ley un corte obligatorio de biocombustibles de 15% en las naftas, tres puntos porcentuales por encima de la norma actual.

Además de usar una combustión más benigna para el ambiente, la administración de Martín Llaryora, al igual que lo hizo la de Juan Schiaretti, impulsa el uso de biocombustibles para los vehículos de la flota oficial.

Los desafíos en el uso de la energía se trasladan ahora a la movilidad eléctrica, aunque no existen suficientes unidades de carga para concretar tal impulso.

Todas las acciones, que incluyen desde incentivos a millonarias inversiones –como la reconversión de los vehículos– exigen un plan nacional de uso de la energía.

Las iniciativas del Gobierno nacional se han focalizado en la sanción de instrumentos como el régimen de incentivo para las grandes inversiones, antes que en la coordinación y el consenso de un plan nacional.

El uso de la energía que se genera vía fósiles, hidroeléctrica, nuclear, eólica, solar, biocombustibles o biomasa, entre otras fuentes, debe potenciarse y coordinarse, pues es un instrumento clave para el desarrollo.

La aparición de iniciativas privadas desarticuladas puede llevar a una mayor destrucción del ambiente; por ejemplo, por el uso indiscriminado del agua.

En un mundo cada vez más interconectado y demandante, el agua y la energía son fundamentales.

Argentina posee un potencial enorme sobre la base de ambos recursos, pero requiere de un plan integrador y sustentable.