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Números que preocupan

Las pérdidas por cuarto año consecutivo en el balance de Epec merecen un análisis de sus causas, para corregir el deterioro que sufre la empresa eléctrica en materia de inversiones y servicios.

28 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
Números que preocupan

La Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) difundió el resultado de su balance 2013, que fue aprobado por el directorio el 13 de mayo último y que ahora es evaluado por el Tribunal de Cuentas de la Provincia.

Por cuarto año consecutivo, Epec dio pérdidas, en este caso de sólo 76,8 millones de pesos, a los que se llega tras una revaluación técnica de las redes secundarias aéreas y subterráneas. Esto implica que se otorga mayor valor al patrimonio de la compañía, para evitar que el rojo del balance operativo se refleje en toda su magnitud.

Las pérdidas por las operaciones de generación y distribución y del sector telecomunicaciones alcanzaron en total a 1.140,1 millones, lo que supuso un rojo de unos 100 millones de pesos mensuales.

Aunque la definición pueda resultar polémica, el resultado negativo muestra a Epec como una compañía insostenible. Dicho de otro modo, se trata de una empresa inviable de acuerdo a los principios de la sana economía. El cuarto balance con pérdidas merece entonces un análisis profundo de cómo está funcionando la compañía estatal y cuáles son los costos a corregir. Si esta tarea no se realiza con inteligencia y eficiencia, el resultado negativo seguirá siendo sostenido por el Tesoro provincial.

Epec perdió durante el último año el mismo monto por el cual el Gobierno provincial demandó judicialmente a las autoridades nacionales por no haber cubierto el déficit de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Córdoba durante 2011. Que se conozca, no hubo ningún reproche público a las autoridades de Epec y a su personal por semejante rojo operativo en 2013.

Es cierto que pueden existir atenuantes, como que fue el Gobierno provincial el que obligó a la empresa a suscribir un convenio ruinoso para sus finanzas, al aceptar la construcción de la Central Bicentenario, en Pilar, que demandó 565 millones de dólares. El reajuste en el valor oficial de la divisa estadounidense incrementa ese pasivo cada año. A ello se agregó la rotura de una de las turbinas de ese ciclo combinado, que debió ser afrontada por la empresa eléctrica.

Hay también una parte importante de las pérdidas que puede adjudicarse a un convenio laboral desventajoso, que agrega todos los años un multimillonario pasivo, por el pago de la bonificación anual extraordinaria (BAE). Además, el pedido gremial del “empleo hereditario” no suma eficiencia para las áreas que requieren más inversiones y personal técnico capacitado.

Algo ha fallado para que la empresa estatal e integrada (generación, transporte y distribución) no diera los resultados esperados y cargue sobre las espaldas de los usuarios una tarifa superior a la de otras jurisdicciones. Una empresa deficitaria y costosa para sus usuarios no es viable para el sueño de crecimiento y desarrollo de los cordobeses.