Negligencia estatal
Nada se ha hecho aún en la provincia de Córdoba para alertar a los conductores ante eventuales tormentas de tierra en las rutas, un fenómeno que ya causó varias muertes y que podría prevenirse.
Dos años seguidos, casi para la misma fecha y en distintos tramos de una misma ruta, una tormenta de tierra provocó la misma tragedia: un choque múltiple que dejó como saldo varios muertos. A fines de octubre de 2009 y de 2010, en la ruta 9, primero a la altura de Toledo, luego entre Pilar y Laguna Larga. En el primer caso, hubo tres muertos; en el segundo, nueve. No volvió a ocurrir, pero nada se ha hecho en términos de prevención.Convengamos que las tragedias citadas se produjeron en una sola ruta y en un pequeño segmento de ella, pero en los últimos años, las tormentas de tierra han abarcado una muy amplia franja del territorio provincial: de norte a sur, desde Villa del Totoral hasta Vicuña Mackenna y Laboulaye; y de este a oeste, desde Bell Ville hasta Sampacho.De modo que cada vez que se repite el fenómeno, quienes se encuentren transitando una ruta cualquiera, en el momento en que la nube de polvo atraviesa la capa asfáltica y reduce la visibilidad a cero, quedan librados a su suerte.Se sabe que la nube de tierra puede tener varios cientos de metros de alto y que puede alcanzar un ancho de varios kilómetros; y como su frente es la parte más densa, provoca que la visibilidad sea totalmente nula para los conductores. También se sabe cuáles son los factores climáticos que la producen, de modo que los meteorólogos pueden advertir su formación con varios días de anticipación.Por eso, el abogado de una de las víctimas de la primera tragedia ha presentado una denuncia contra la Policía Caminera de Córdoba y sus responsables, bajo el argumento de que se conocía que era inminente que se desatara una tormenta de tierra y no se instrumentaron los controles correspondientes.Hay un sistema de alerta temprana que fue desarrollado por el meteorólogo Manuel Guzmán. Implica un monitoreo permanente capaz de generar las alertas con el tiempo necesario para que la Policía pueda implementar cortes de ruta preventivos en las zonas que serán afectadas. El Gobierno provincial lo conoce y habría manifestado su interés. De hecho, se realizó una prueba piloto, pero nunca se lo hizo efectivo.Tampoco se pusieron en marcha planes de forestación a los costados de las rutas para cortar los vientos y disminuir el efecto de la tormenta de tierra.La pregunta es una sola y es muy simple: ¿por qué no se hizo lo que había que hacer? Hemos pasado por la triste experiencia de perder vidas, está detectada la región donde las tormentas son más frecuentes y contamos con la tecnología necesaria para generar una alerta que permita prevenir accidentes.La pregunta, una vez más, deja en evidencia la negligencia estatal.

