Temas del día:

Medio Ambiente: jerarquizar el manejo de un área clave

Es inadmisible que un área tan importante como la encargada del medio ambiente haya estado históricamente a cargo de funcionarios poco idóneos.

28 de febrero de 2022 a las 12:02 a. m.
Medio Ambiente: jerarquizar el manejo de un área  clave
Incendios en Corrientes generaron fuertes críticas al manejo del área de Medio Ambiente en la Nación.

Se podría inferir que es impensado que un gobierno federal o provincial designe en un cargo estratégico a alguien que no reúne la experiencia ni la preparación para asumir esa responsabilidad. Pero en la Argentina de las prebendas y de los acomodos políticos, nada parece ser imposible.

La costumbre de repartir puestos por descarte lleva décadas de vigencia. Pero se visibilizó con enorme repercusión en estos días de devastadores incendios en la provincia de Corrientes.

La polémica detonó cuando el fuego alcanzó picos de desastre. Fue entonces cuando las improvisaciones y acciones tardías alimentaron la controversia. Las críticas llovieron sobre el actual ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Juan Cabandié.

Este referente de la agrupación kirchnerista La Cámpora no sólo carece de antecedentes en materia de política ambiental, sino que no tiene título de grado que lo habilite para esa función.

Sin embargo, la situación de Cabandié desempolvó las crónicas sobre personajes que ocuparon esa cartera estratégica como una suerte de formalidad bien rentada. Es decir, desde el reparto de cargos en función de la lealtad militante o del arraigado nepotismo.

Un informe que publicanos días atrás es determinante en ese sentido: desde que se creó el área de medio Ambiente en 1991, durante la presidencia de Carlos Menen. María Julia Alsogaray hizo punta con promesas de dudosa concreción; entre ellas, limpiar en un año el Riachuelo de la ciudad de Buenos Aires. Todo sigue igual.

Desde entonces, 14 fueron las personas designadas en Ambiente y Desarrollo Sustentable, aunque apenas dos (Romina Picolotti y Carlos Merenson) exhibían antecedentes y experiencia en la temática.

Abogados, veterinarios y contadores públicos supieron sentarse en la poltrona de secretarías y ministerios para darnos fe de que los avatares ambientales serían el eje de la gestión.

Los contrasentidos saltan a la luz: nadie imaginaría a un veterinario en la conducción de un ministerio de Economía; o a un abogado al frente de la cartera de Salud. Pero en el país de la módica responsabilidad, todo es posible.

Lo sucedido en Corrientes nos demuestra que la política ambiental no es para tomar a la ligera. Tampoco se puede justificar una gestión con visitar las zonas arrasadas por el fuego.

La provincia de Córdoba es una de las jurisdicciones del país que está entre los puntos rojos respecto de los recurrentes incendios forestales. Es cierto que hay todavía falencias en orden a la prevención, pero la provincia y los municipios más comprometidos asumen los desafíos con cuarteles de bomberos bien capacitados y pertrechados.

La lección amarga de Corrientes debe servir para revertir de una vez esa temible interpretación de algunos gobernantes en el sentido de que los asuntos ambientales son una suerte de agenda de segunda categoría.

Urge jerarquizar esas áreas con funcionarios idóneos. La complejidad del cuidado del medio ambiente no admite más improvisaciones. Ni más improvisados.