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Más carga pública

El 87% de los puestos de trabajo de los últimos 12 meses se generó en el Estado, en algunos casos, con resultados plausibles, pero en la mayoría, provocando gastos innecesarios.

29 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Más carga pública

El empleo público fue denostado en la década de 1990, lo cual –unido a los bajos sueldos que se pagaban en los distintos niveles de administración del Estado– generó una oleada de trabajadores que abandonó sus puestos, al tiempo que las privatizaciones provocaron otro importante retiro de ocupados de la esfera pública. Ese panorama se revirtió en los últimos años, a partir de la estatización de servicios que antes estuvieron en manos privadas, como Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino y los servicios de trenes, entre los ejemplos más resonantes.A la vez, los organismos estatales en materia de regulación y control –que habían sido diezmados– engrosaron sus plantillas para cumplir las tareas que corresponden al Estado.Pero las administraciones nacional, provincial y municipal incrementaron en forma significativa sus dotaciones de empleados públicos a partir de una práctica clientelar.Los resultados están a la vista: el 87 por ciento del empleo que se generó entre el tercer trimestre de 2011 e igual período de este año fue en el sector público, según informes oficiales.En ese lapso, se crearon 60.010 nuevos puestos, de los cuales, las provincias aportaron dos de cada tres –49.385 en total–, los municipios, 2.649 y el Estado nacional, 10.633, mientras que Ciudad de Buenos Aires restó 2.647 y también hay 10 menos en el rubro no clasificados. Esas incorporaciones mejoraron en 4,11 por ciento el número de trabajadores en el sector público.En la esfera privada, golpeada por la menor actividad, el empleo se incrementó sólo en 8.833 posiciones, apenas 0,14 por ciento más de las existentes un año atrás.Este refugio en el ámbito estatal no vino de la mano de una mayor eficiencia en la administración de las empresas públicas, las que acusan fuertes pérdidas en su funcionamiento.Por caso, Aerolíneas Argentinas pierde 2,7 millones de dólares diarios. Desde su paso a manos del Estado, en 2008, suma 3.324 millones de dólares (la más alta de los últimos 21 años).La administración pública en general, el transporte ferroviario y la periódica evidencia de que los organismos de control no controlan nada muestran que el empleo público se ha convertido en un privilegiado refugio burocrático y del gozo de cada vez mayores prebendas y pagos.Esta es una diferencia central respecto de los países que poseen burocracias similares a las de la Argentina, pero con resultados más eficientes y de mejor atención a consumidores y usuarios, cuestiones que no fueron abordadas por el falso progresismo que se pregona en nuestro país.Por el contrario, la existencia de planteles y funciones cada vez más amplias en los distintos niveles estatales genera una necesidad de mayores recursos, que se traduce en un crecimiento del gasto público y de la presión fiscal a niveles históricos, como los alcanzados en 2012.