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Largas filas, una injusticia social

Pese al desarrollo de la tecnología, aún hay que realizar interminables filas para lograr un turno de atención en el Registro Civil, hospitales públicos y reparticiones oficiales.

08 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Largas filas, una injusticia social

Los cordobeses están dotados de una paciencia que bien podría colocarnos entre los mejores del mundo a la hora de ser tolerantes con la burocracia y la ineficiencia de los sectores públicos. De este fenómeno no están exentas las prestaciones privadas, pero bien podría alegarse aquí que, en todo caso, es uno quien ha elegido el banco, la compañía de teléfonos o la aseguradora que mal atienden a sus clientes. En el sector oficial, año tras año, gobierno tras gobierno, se multiplican las promesas emplear los enormes recursos que ofrece la tecnología para reservar un turno que permita cuidar la salud en un hospital público o en los CPC de la ciudad de Córdoba.Días atrás, este diario reflejó que hay personas que en las primeras horas del día ya están ubicadas frente al Registro Civil o a un CPC de la ciudad de Córdoba, un hospital público provincial o una repartición oficial para conseguir un turno de atención.Los testimonios fueron impactantes: personas que se apostan a las 2 o 3 de la madrugada para ser relevadas por sus parientes en horas de la mañana, con el único objetivo de estar entre los "privilegiados" que serán atendidos ese día.Las oficinas del ámbito nacional no escapan a esa rutina: también hay largas filas en la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) o en la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).Esto sólo para concretar un trámite que debería ser planteado exactamente al revés: es el sector oficial –a través de sus funcionarios y "servidores públicos"– el que debería facilitarles las gestiones a los que, en definitiva, pagan sus salarios a través de los impuestos y tasas.¿Qué hemos hecho los argentinos para quedar fuera del uso de la moderna tecnología? ¿Por qué a través de una computadora o un teléfono celular no podemos reservar un turno de atención, llenar los formularios y concurrir luego a certificarlos ante la oficina pública? En la ciudad de Buenos Aires, por caso, es un éxito una página en Internet que permite reservar la mesa en un restaurante o un asiento en un espectáculo. ¿No se puede aplicar esto mismo a los trámites oficiales?En los países más desarrollados, prácticamente todas las gestiones se hacen por Internet. ¿Por qué no podemos repetir esos ejemplos, si tanto nos gusta compararnos con las naciones de mayor crecimiento? ¿Qué privilegios o grupos de poder burocráticos logran pasar por encima de la voluntad de millones de ciudadanos indignados con la pérdida de su, también, valioso tiempo.Finalmente, los que reclaman un rol más activo del Estado en la distribución de la riqueza también deberían reparar en el esfuerzo y tiempo que todos los días donan millones de cordobeses, al igual que el resto de los argentinos, para solventar una burocracia ineficiente y desesperante. Eso también es justicia social.