La jineteada, debate necesario
Se trata de debatir un tema sensible con rigor y profundidad, lejos de los intereses de unos y los fundamentalismos de otros.
A esta altura, cuando los zoológicos están cuestionados y los circos con animales erradicados, el tema de la jineteada no puede considerarse al margen del debate. Pero se trata de debatir con rigor y en profundidad.
Para empezar, la jineteada es un espectáculo, y como tal no puede existir a costa del sufrimiento del caballo y de los jinetes.Si Jesús María aspira a continuar con una fiesta popular tan convocante, debe adaptarse a los tiempos que corren y a la racionalidad que impone el conocimiento. De lo contrario, la conciencia social sobre los derechos de los animales generará cada más rechazo que adhesión al Festival.
En primer lugar, el argumento que sostiene a la jineteada como tradición debe ser revisado. La tradición es una construcción que cada época hace sobre un pasado en el que se refiere. Esa construcción es un acto cultural y cambiante, en función del saber que cada época acumula y de las verdades consagradas que va cuestionando.
Las actividades consideradas tradicionales no tienen por qué mantenerse cuando ya no se condicen con el sentido común imperante.En segundo lugar, el argumento de que si no estuvieran en la doma esos animales estarían destinados al frigorífico tampoco se ajusta a la realidad. Argentina es el mayor exportador mundial de carne de caballo, a pesar de ser un país que dice venerar a sus equinos. Otra cuestión es por qué es tan difícil encontrar un establecimiento que esté inscripto como productor de caballos para faena. Todo un intríngulis para la Afip.
La organización del Festival de Jesús María ha ido tomando algunas medidas para intentar disminuir el sufrimiento de los animales. Las espuelas que se usan son las suministradas por la organización, no las que en otros tiempos llevaban los jinetes. Se realizan controles veterinarios que podrían acentuarse para impedir que los animales usados sean demasiado viejos, estén dopados o no sean bien alimentados.Esos mismos controles deberán verificar cómo afecta a los animales el calor, el ruido, las luces, el rebenque, las espuelas, los traslados de festival en festival, las rodadas. ¿Cuánto vive un caballo sometido a estos esfuerzos comparado con el que no tiene esta actividad? Las versiones acerca de un mercado de apuestas ilegales como trasfondo a la jineteada en otras plazas distintas a Jesús María o las referidas al uso de estimulantes, también ameritan investigación.
Hay que recordarles a todos los involucrados y a quienes prefieren desentenderse rápidamente de cuestiones que parecen espantar a quienes votan, que los poderes legislativos nacional y provincial no pueden ser ajenos a todos esto.
Por último, la Justicia debe responsabilizarse, a partir del trabajo de funcionarios de méritos probados y conocimientos sólidos. Ello, para que los negocios de unos y los métodos de protesta cuestionables de otros no confundan la naturaleza de la discusión.

