La decadencia en el lenguaje
Argentina, que tuvo hasta hace poco los más altos indicadores en capacitacióny nivel educativo, muestra su retroceso en el lenguaje y las peleas continuas de sus dirigentes.
Aníbal Fernández, Héctor Timerman, Diego Armando Maradona y Julio Piumato no son parte de ninguna delegación de la Argentina ante los más altos organismos internacionales, como alguien podría imaginar con base en sus antecedentes y responsabilidades. El jefe del Gabinete nacional de ministros, el canciller argentino, el ex técnico de la selección nacional de fútbol y el titular del gremio judicial, respectivamente, son simples representantes de las últimas expresiones del peor lenguaje que usan los dirigentes para expresar y defender sus posiciones.Esta grave conducta no debería ser justificada en un país que hizo de la intolerancia verbal el primer paso hacia la violencia y que, con el paso de los años, llegaría al enfrentamiento entre facciones de un mismo partido político. Menos aún cuando la Argentina exhibió hasta hace pocos años los mejores indicadores en educación, así como en la capacitación de su clase dirigente, que la llevó ocupar lugares destacados en los principales organismos internacionales, hoy reservados para chilenos, colombianos y brasileños.El jefe de Gabinete maltrata a un dirigente industrial simplemente porque éste señala que con las últimas decisiones, el Gobierno nacional crea un "clima de inseguridad jurídica". El exponente de una multinacional automotriz se refería así a la caducidad de la licencia de Fibertel luego de haber estado operando durante siete años; al ataque contra Papel Prensa luego de la transferencia de la compañía –no cuestionada por ningún tribunal– hace ya 34 años, y a la embestida del gremio de los camioneros contra las plantas del Grupo Techint, simplemente porque contrató a empresas que no tenían a sus choferes encuadrados en el gremio de Hugo Moyano.El canciller muestra su obsecuencia al relato presidencial de la transferencia de Papel Prensa y cuestiona, descalifica y agrede a sus opositores porque expresan una posición distinta al inverosímil informe oficial. El ex astro futbolístico le pide sometimiento sexual a los periodistas que evalúan de manera crítica el juego que desplegó la selección nacional en varios de los partidos que él la dirigió. Por último, el dirigente del gremio de los judiciales –actividad que se entiende requiere preparación y estudios para ejercer en su ámbito– denostó ayer al jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA) porque cuestionó el proyecto de Héctor Recalde, diputado nacional y alter ego de Hugo Moyano, que propone la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias. El retroceso moral, la falta de respeto a las decisiones de la Justicia, la violencia verbal, son parte del espejo en el que se refleja una Argentina que ha retrocedido en sus históricos pergaminos de respeto por los demás, tolerancia y capacidad para soportar el disenso en paz.

