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Interesante propuesta de cooperación

El embajador alemán en Argentina propuso una serie de actividades y de esquemas asociativos para el desarrollo del país.

20 de diciembre de 2021 a las 01:36 p. m.
Interesante propuesta de cooperación
El embajador de Alemania, Ulrich Sante. (Nicolás Bravo)

Hay quienes creen que el mundo podría superar la crisis de la globalización apostándole a una nueva globalización. Por eso mismo, creen factibles alianzas estratégicas en las que los países más desarrollados cooperen con los países pobres y con los que están en vías de desarrollo. Pero para que ello sea posible, esos países deben compartir una cultura, entendida como el conjunto de valores que establecen un abordaje homogéneo de, entre otros asuntos, la política y la economía.

En su reciente visita a Córdoba, el embajador alemán se convirtió en un vocero privilegiado de esta perspectiva. Alemania es la cuarta economía más importante del mundo. Políticamente, es un país estable, donde se destaca la cooperación entre fuerzas de distintas ideologías bajo un sistema parlamentario que fomenta el coalicionismo. Y el gobierno que asumió la semana pasada se ha propuesto ser un liderazgo de referencia en la cuestión medioambiental.

Argentina, lo sabemos, arrastra una larga crisis económica y tiene casi todas sus variables desquiciadas. Los indicadores sociales revelan esa decadencia que a nosotros nos pesa y que al mundo asombra. Si algo caracteriza a nuestro sistema político es la intransigencia, no la cooperación: dialogar y acordar con quien piensa distinto está aquí mal visto. Por todo ello, somos un país que se resiste a abrirse al mundo. Y hasta pensamos que podríamos salvarnos con el petróleo de Vaca Muerta, justo cuando el mundo quiere dejar de usar combustibles fósiles.

Consciente de esas diferencias, el embajador alemán no dudó en expresar que “Alemania está dispuesta a ayudar a la recuperación de la economía argentina”. Y para que la afirmación no caiga en el vacío, sugirió dos líneas de trabajo específicas para una primera etapa: lo tecnológico-educativo y el medio ambiente.

¿Qué propone? Múltiples actividades y esquemas asociativos para que nuestras pymes puedan capacitarse en automatización y en otras tecnologías de punta; que emprendimientos locales de base tecnológica puedan intercambiar prácticas con sus homólogos alemanes; que nuestros funcionarios del área educativa conozcan a fondo el sistema alemán de formación profesional dual, que se caracteriza por un trayecto educativo posterior al secundario de dos años de duración, que vincula un puesto de trabajo (lo que implica un sueldo) con un instituto terciario (lo que asegura el título profesional en cuestión).

No hace falta pensar mucho para comprender que implementar estos proyectos resultaría muy beneficioso para nosotros en numerosos campos. Pero eso requerirá abandonar muchos prejuicios que nos dificultan la interacción con los demás. No sería extraño que haya quienes defiendan el rechazo de esta cooperación, por ejemplo, bajo el argumento de que los alemanes pretenden colonizarnos, imponernos sus ideas, sus formas de organización.

También será necesario modificar leyes y regulaciones burocráticas. En Chile, Alemania ya instauró pruebas piloto de colaboración, porque allí la cuestión administrativa es más fácil y es menos riesgoso crear una empresa.

Podemos elegir, por supuesto, quedarnos con lo nuestro una vez más. O podemos explorar la interacción con quien nos ofrece su ayuda.