Temas del día:

Inseguridad electoral

El kirchnerismo acepta finalmente la existencia de inseguridad en el país, pero su visión del grave problema es meramente electoralista, fuera de las causas estructurales.

12 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Inseguridad electoral

Durante más de seis años, negó, con arrogante obstinación, que existiese inseguridad en nuestro país. Pero el 25 de marzo de 2009 la presidenta Cristina Fernández enunció su propia teoría. Afirmó: "No es la pobreza sino la desigualdad lo que provoca la inseguridad". Y agregó: "Sólo a través de la igualdad, la equidad, el trabajo, la vivienda y el salario digno se construirán la justicia y la seguridad, cuya base es la igualdad de oportunidades". Reiteró, además: "No es tanto la pobreza lo que causa la inseguridad sino la desigualdad; que al lado de la extrema pobreza exista la extrema riqueza". Es cierto: la percepción más nítida de la desigualdad se da en países donde coexistan la extrema pobreza y la extrema riqueza. Que es lo que sucede, y en forma creciente, en nuestro país. Seis años de hegemonía ahondaron y ensancharon esa brecha. Días atrás, sesionó en Salta la Federación Argentina de Asociaciones Profesionales de Servicio Social (Faapss), cuya presidenta, Silvana Martínez, afirmó que el ingreso nacional "no se distribuye equitativamente; grupos hegemónicos siguen ostentando las grandes riquezas que genera nuestro país. Aunque desde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) se difunde que el desempleo es de siete por ciento, desde distintos sectores se remarca que hay 40 por ciento de  trabajadores 'en negro'. Existen líneas transversales que son la pobreza, la desocupación y la precarización laboral. Eso generó problemáticas como la desintegración familiar y la delincuencia".En el séptimo año de hegemonismo, ahora resquebrajado, el kirchnerismo se aviene a reconocer la existencia de inseguridad, abandonando su absurda tesis de la "sensación de seguridad", mientras los argentinos vivían, y viven, todos y cada uno de sus días, jornadas de sangre y luto, de dolores interminables y reclamos de seguridad y justicia que se pierden en las vaciedades de la soberbia y la intolerancia.Pero el miércoles último se produjo un hecho que quizá desprenda al oficialismo de las telarañas de la sensación. Ese factor es el reconocimiento por parte del ex presidente Néstor Kirchner de que existe realmente inseguridad, porque advirtió que "la problemática de la inseguridad no se puede solucionar de un día para otro" y prometió que el Gobierno "ayudará" al gobernador (de la provincia de Buenos Aires) Daniel Scioli y a los intendentes de la provincia a luchar contra ese flagelo". ¿Y el resto del país?Está claro que la ayuda prometida al mandatario bonaerense tiene una definido objetivo electoralista: mantener a Scioli en el redil y evitar que los cotidianos golpes de inseguridad terminen desmoronando su imagen positiva, vital para su suerte en las próximas elecciones. De lo que podría deducirse que, para el kirchnerismo, la inseguridad no es un estructural problema sino un coyuntural problema electoral.