Inoportuna reunión de policías
Los integrantes de la Policía de la Provincia de Córdoba deben entender que no pueden salir a ventilar sus demandas por la fuerza ni jercer presiones que amenacen la paz social.
La reciente reunión de neto corte sindical que protagonizó un grupo de policías retirados y en actividad de la provincia de Córdoba dejó un sabor amargo en una sociedad consternada aún por la huelga que protagonizaron los uniformados de la misma fuerza de seguridad, y que puso a la Ciudad de Córdoba bajo el dominio del saqueo, el 3 y del 4 de diciembre pasados. Es cierto que se trata de un tema de alta sensibilidad política e institucional, que está en debate en distintas jurisdicciones del país. Pero la reunión que motorizaron estos policías hace 10 días en Villa María, con encendidas proclamas sindicales, resultó extemporánea y dejó un tufillo a bravata a todas luces repudiable.Las autoridades de la Provincia y la Justicia actuaron con prudencia, pero a la vez con firmeza y celeridad, para abortar este debate que carece de cualquier tipo de respaldo legal, como fue la autoproclamación de una "unión de policías y penitenciarios argentinos-Córdoba".Está fuera de discusión que a los policías les asisten derechos y obligaciones, como a cualquier empleado del Estado. Pero se trata de una institución armada, cuyos miembros no pueden salir a ventilar sus demandas por la fuerza ni ejercer presiones que amenacen la paz social.La asonada de diciembre pasado derivó en una fenomenal purga de uniformados, jefes y subalternos, mientras que las nuevas cúpulas policiales se trazaron como objetivo poner en regla a una tropa con efectivos indisciplinados y atentos a montar nuevos conflictos.Es por ello que estas reuniones, aisladas y motivadas por presuntas reivindicaciones sindicales, quedan marginadas del esquema institucional y vertical que debe primar en la Policía.Además, no colaboran para pacificar los ánimos dentro de la propia institución. Debido a la presión del amotinamiento de diciembre, el Gobierno provincial accedió a revisar la escala salarial de los policías de Córdoba, y en ese marco otorgó aumentos de sueldos con porcentajes importantes, en línea con lo que demandaban los huelguistas.Es necesario cortar de cuajo cualquier intento de crispar otra vez el escenario social. Se ha constatado en la Justicia que en el núcleo de emprendedores del sindicalismo policial militan exuniformados con experiencia en materia de agitar este tipo de conflictos, lo cual implica serios riesgos para la seguridad pública.El tema de la sindicalización de los hombres y mujeres a los que el Estado les confía un arma de fuego para resguardar a la población del creciente flagelo de la inseguridad debe ser debatido en los ámbitos que correspondan dentro de un sistema democrático.No hay lugar para nuevas aventuras como las que hundieron en el miedo a miles de vecinos de Córdoba durante aquellas terribles 48 horas de diciembre.

